jueves, 19 de enero de 2012

Laredo

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Hacienda
San Nicolás del Paso Laredo
Web detrujillo.com





Hacia el siglo XVI, el lugar que hoy ocupa la ciudad de Laredo era conocido como "tierras y molino de doña Inés de Ayala". En el siglo XVIII, se le llamó San Nicolás del Paso, debido a que la advocación - o protección - de San Nicolás de Tolentino. San Nicolás se convirtió, así en el patrón de ese molino.

Posteriormente, el capitán español don Gaspar Antonio Remírez y Laredo adquirió la hacienda San Nicolás del Paso en 30,128 pesos. Remírez era "Tesorero general de la Santa Cruzada de Trujillo, Saña y Piura y Alcalde ordinario de Trujillo". Este personaje obtuvo el 14 de agosto de 1813, la real autorización del gobierno español para sembrar, por primera vez, caña de azúcar en su predio. Y, además, para construir un trapiche y producir azúcar. Esta industria trajo consigo la incorporación de esclavos negros.

Por el lugar cruzaba el "Camino Real de Guamachuco", que partía de Trujillo y conducía a la ciudad andina, uniendo a las haciendas La Merced, San Nicolás del Paso y Galindo. El actual pueblo de Laredo no existía. Sólo habían ranchos diseminados a lo largo del camino y hoy constituyen las calles La Merced y San Ignacio. El establecimiento de la actividad industrial generó el incremento de la ranchería y la población. Además, el naciente pueblo fue conociéndose con el apellido del propietario de la hacienda.

En 1878 se constituyeron, los caseríos de Laredo y la Merced, que dieron origen al pueblo de Laredo, en cuyos límites históricos se ha levantado el Arco del Triunfo.

Epoca Pre-Inca

En el lugar denominado "Abrigo rocoso", próximo al pueblo de "Quirihuac", se han descubierto vestigios de artesanía en piedra, propios del periodo paleolítico. Los estudios arqueológicos les otorgan una antigüedad de 12 mil años.

Los grupos humanos que en aquella época ocuparon la zona que hoy comprende el distrito de Laredo, no conocían la agricultura; siendo cazadores y recolectores en los yacimientos arrojadizos, utilizados para las faenas de caza. El proceso de desarrollo de estas poblaciones comprendió varios miles de años, hasta llegar a las grandes culturas de la costa.

En la "Dacha de los Reyes", del complejo arqueológico "Caballo Muerto", han hallado restos de plantas cultivadas, de caña brava, cerámica y textiles, que corresponden a una población sedentaria y con conocimientos de agricultura. Lo cual se confirma por la forma y distribución arquitectónica de la dacha. Los análisis con radio carbono 14 asignan a tales restos, una antigüedad de 1,190 años a.C.

El complejo habitacional y la dacha "Galindo" corresponden a la V etapa de la Cultura Moche. Los vestigios de habitaciones, corredores, pozos, etc., distribuidos en una extensa área, demuestran el elevado nivel de desarrollo técnico alcanzado por sus poblaciones, 800 años d.C.

Siglos después, la Cultura Chimú se hace evidente en los territorios laredinos; especialmente en la margen izquierda del río Moche. Por ejemplo, en el cerro "Oreja" y los arenales adyacentes, se encuentran innumerables restos de su cerámica. Además, en las faldas del cerro, esta civilización construyó andenes para cultivos y un vasto cementerio, recientemente descubierto, durante las excavaciones para la construcción del canal Chavimochic.

Los técnicos del Instituto Nacional de Cultura de la Libertad, se hicieron cargo de las investigaciones. Realizaron excavaciones verticales de hasta 7 metros de profundidad, logrando desenterrar osamentas de más de 800 personajes, acompañadas de ceramios y tejidos, así como de gran cantidad de utensilios y joyas de cobre y oro. Se presume que las osamentas corresponden a personajes de elevado linaje y de diferentes épocas y culturas.

Epoca Incaica

Los poderosos ejércitos del inca Túpac Yupanqui llegaron al valle del Chimor cuando esta cultura se hallaba en su máximo esplendor. Los incas sitiaron su capital Chan Chan y sólo los lograron someter acortando el suministro de agua por varios meses. Llevaron al Chimú Cápac Minchan Caman al Cuzco, donde lo hicieron desposar a una princesa inca. Entonces, toda la costa norte pasó a ser tributaria de los incas.

Los estudios históricos y arqueológicos no han encontrado evidencias del incanato en territorio de Laredo. Esto se entiende porque los pueblos conquistados se convertían en súbditos del estado cusqueño, obligados a pagar tributos consistentes en tierras, especies y recursos humanos. Pero mantenían a sus propios gobernantes, sus ideologías religiosas y costumbres. De este modo, los pueblos continuaron venerando sus "huacas" y "apus" y conservaron los ritos ancestrales. Más bien, los extraordinarios orfebres y artesanos chimúes trasladados al Cusco, cambiaron la faz de la capital inca. Convirtieron las otrora sencillas residencias de los nobles orejones, en los deslumbrantes palacios que conocieron los conquistadores españoles. Este período de dominio incaico, que duró muy pocos años, no representó, pues, ninguna influencia cusqueña para los pueblos que ocuparon los territorios que hoy comprende el distrito de Laredo.

Epoca Virreynal

Como consecuencia de la conquista, los españoles despojaron de sus tierras al estado Inca y a los naturales. Muy pocos señoríos lograron mantener algo de sus pertenencias.

A la zona comprendida entre los cerros Pesqueda y Presidio, hasta la parte alta de la margen derecha del río Moche, según documentos de archivo, se le denominó, sucesivamente, "Asiento de Santa Catalina", "Tierras de Santa Catalina" y "pampas de Santa Catalina". En tanto, la parte baja fue conocida como "Valle de Santa Catalina", denominación que aún se conserva.

En cuanto al margen izquierdo del río Moche, a la parte alta la llamaron "Valle de Nasape" o "Valle de Comache", hasta el cerro Prieto y la huaca del Sol. Y a la zona baja, "Valle de Santa Lucía de Moche", como hasta la actualidad.

Los mismos documentos también señalan al "Pueblo de Indios de Santa Catalina", como el único asentamiento poblado, antes de las reducciones de indios dispuestas por el Virrey Toledo. Al ejecutarse ésta, la población indígena de esta zona pasó a formar parte de los pueblos de Mansiche y Huanchaco. En tanto que, lo que hoy es Laredo se originó en el siglo XVI como un fundo de 76 fanegadas, conocidos como "tierras y molino de doña Inés de Ayala".

El territorio del actual distrito, estuvo conformado, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, por varias estancias y haciendas. Sus propietarios, todos ellos españoles o criollos, se dedicaban a diferentes actividades agropecuarias, como cultivo de productos de pan llevar y cría de ganado, principalmente.

Epoca Republicana

La declaración de la independencia y el establecimiento de la República, no representaron cambios en la vida social y económica de la zona. Las haciendas continuaron con los mismos propietarios, manteniéndose el sistema colonial. La administración de Laredo, por la familia Mac Pherson y el año 1867, por don Manuel Antonio Chopitea, a quien en 1880, sucedió su hijo, don José Ignacio Chopitea Luna Victoria, elegido Senador de la República en las elecciones del año 1908.

Constituidos los caseríos de Laredo y La merced, en 1878 la población fue creciendo en las inmediaciones de la planta industrial de azúcar. El 19 de Marzo de 1891 un devastador aluvión asoló la zona y, en conmemoración a la protección divina recibida, el 14 de Septiembre de ese año se nombró Patrón de Laredo y de su agricultura, al Señor de la Misericordia. El año 1895 fue fundada en el lugar, la escuela de mujeres, N° 247, hoy llamada "La Merced". Su primera directora fue la señora Tránsito Rosales. Destacaron como directoras y docentes, la señora Consuelo Frías de Galarreta y las profesoras Isabel Zegarra y Elvia Paredes.

En 1904 se inauguró el ferrocarril de Trujillo a Menocucho. En esta oportunidad se produjo la histórica visita a Laredo del Presidente Constitucional de la República, don José Pardo y Barreda, recibido con natural júbilo por los pobladores.

Don Enrique Gildemeister asumió la administración de la Hacienda Laredo desde 1937 hasta 1968, este año, como consecuencia de la Reforma Agraria establecida por el gobierno militar de Velasco Alvarado, acceden a la administración los trabajadores, constituyendo la Cooperativa Azucarera Laredo; y más adelante, el Complejo Agroindustrial Laredo.

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