jueves, 19 de enero de 2012

Capitan Carlos Martínez de Pinillos

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Capitan Carlos Martínez de Pinillos Coello
Por: Sergio de la Puente



Se van a cumplir 100 años, el 23 de setiembre de 2010, que un piloto peruano Jorge Chavez Dartnell, legó a la sociedad internacional principios y valores al realizar una hazaña de trascendental importancia al remontar en un frágil avión monoplano Bleriot XI, fabricado de madera, recubierto parcialmente de tela e impulsado por un pequeño motor de escasos 50 caballos de fuerza, para cruzar con él los imponentes Alpes, desde Briga, Suiza, a Domodossola, Italia, en un vuelo jamás realizado.

Dieciocho años mas tarde, nuevamente un piloto peruano, haria noticia. Carlos Martínez de Pinillos Coello, nace en Trujillo el 4 de enero de 1895; hijo de D. Manuel Joaquín Martínez de Pinillos Arrieta y Da. Jesús Coello Orellana. Estudió mecánica y electricidad, en Lima en la Escuela de Artes y Oficios. En 1919 estableció el Liberty Garage Co., que rápidamente se convirtió en el mejor taller de la ciudad de Trujillo. El 21 de setiembre de 1920 pasó por la ciudad el aviador peruano Herbert Tweddle que realizaba la primera gira por el norte del Perú en un Curtiss Standard y como era lo lógico, contrató a Martínez de Pinillos para el mantenimiento del avión y luego lo llevó con él durante el resto del viaje; esto significó el inicio de la carrera de aviador de Martínez de Pinillos y su viaje a Lima para estudiar en la Escuela de Aviación Civil de Bellavista (cabe señalar que Martínez de Pinillos había perdido la visión por el ojo izquierdo debido a un accidente de trabajo hacía cinco años). El 24 de agosto de 1924 efectuó su primer vuelo "solo" y recibió su brevete de piloto-aviador el 1º de octubre del mismo año.

Por algunos años realizó vuelos comerciales con la compañía Martínez de Pinillos Aéreo Co. viajando a lo largo de todo el país, transportando pasajeros y haciendo vuelos de demostración en ciudades donde nunca habían visto un avión. En 1927 empezó el proyecto de un vuelo internacional, que después de varias rutas se decidió por dar la vuelta a Sudamérica, reuniendo un comité pro-vuelo para reunir los fondos y viajando a Nueva York para la búsqueda del avión apropiado.

El aparato escogido fue un Bellanca CH-300 Pacemaker, monoplano de ala alta equipado con un motor Wright J-5 de 220 HP que le permitía alcanzar una velocidad de crucero de 150 Km/h y una máxima de 185.

Tenía tres tanques de combustible con capacidad para 345 galones de gasolina que le permitía una autonomía de vuelo de 25 horas (aproximadamente 3,800 Km) y una válvula de descarga rápida para casos de emergencia; Martínez de Pinillos pidió que reforzaran el tren de aterrizaje para cargas pesadas e incluyó frenos en las ruedas y equipo completo de luces para vuelo nocturno. El avión fue bautizado con el nombre "Perú", el fuselaje estaba pintado verde oscuro y las alas amarillo anaranjado.



Perú

Como navegante escogió al teniente 1º de la Armada Carlos Zegarra Lanfranco (curiosamente Zegarra era tuerto del ojo derecho). Tras superar un gran número de dificultades todo estuvo listo para iniciar el vuelo en la mañana del 11 de diciembre de 1928.

Las etapas de la primera parte del viaje fueron:


En la ciudad de Belem do Pará no existía aeropuerto y el aterrizaje se efectuó en un campo improvisado en la playa "Chapeu Virado" en la isla de Mosqueiro y esto significó un entrampamiento para el viaje, puesto que no tenían permiso oficial para el vuelo sobre la Guayana Francesa y no había una pista suficientemente larga para despegar con la cantidad de combustible necesario para llegar hasta Venezuela. Para empeorar las cosas, una crecida del río Amazonas redujo aun más el espacio disponible. Como resultado de esto, Martínez de Pinillos y Zegarra iniciaron el retorno a la patria por vía fluvial después de desarmar el "Perú" y despacharlo por barco hacia Nueva York. Después de solucionar todos los inconvenientes, que incluyeron la asimilación de Martínez de Pinillos como capitán al Cuerpo de Reserva de Aviación, se embarcaron para Willmington, Delaware y recogieron el "Perú" de la fábrica Bellanca donde le habían hecho una revisión general. Tras las pruebas respectivas, iniciaron la segunda parte del vuelo.



El recibimiento de los aviadores al final del viaje fue grandioso, siendo llevados en hombros por la multitud y colmados de condecoraciones, premios y felicitaciones. El fuselaje del avión tenía pintados, como recuerdo, los escudos de todos los países visitados durante el viaje.

La multitud acompaña a Martínez de Pinillos hacia Palacio de Gobierno.

Después del viaje triunfal, Martínez de Pinillos realizó un vuelo de prueba en el "Perú" el 4 de octubre de 1929 con la idea de alcanzar otros continentes, permaneciendo en el aire 24 horas seguidas. Luego continuó prestando servicio a la aviación militar, realizando vuelos de transporte (algunas veces en el "Perú" y en algunas en otros aviones) y participó en el conflicto con Colombia de 1932. Posteriormente estuvo a cargo de la Base Aérea de San Ramón y sirvió una época como piloto de pruebas en los talleres de Las Palmas.

Desilusionado y cansado de la aviación militar por la marginación y trabas con que siempre fue tratado, por ser aviador civil asimilado, pidió su pase a disponibilidad y se integró a la Cia. de Aviación Faucett SA el 15 de octubre de 1933, donde voló al mando de los famosos Stinson (aviones fabricados en el Perú) durante muchos años, siendo el primer aviador peruano en cumplir las 10,000 horas de vuelo el 8 de abril de 1940. Carlos Martínez de Pinillos falleció en Lima , víctima de un proceso post-operatorio, el 23 de junio de 1947, cuando le faltaba poco para cumplir las 20,000 horas de vuelo.

El final del avión "Perú" fue el siguiente: después de su participación en el conflicto con Colombia de 1932, donde realizó numerosas misiones de transporte, quedó almacenado en Las Palmas, hasta que la superioridad de la Escuela decidió que ocupaba espacio "necesario" y pidió a Martínez de Pinillos que lo retirara. Al no tener a donde llevarlo, se vio obligado, contra su voluntad, a venderlo (momento de máxima decepción en su vida) al aviador civil Juan Pardo de Miguel, quién lo utilizó para sus vuelos comerciales a lo largo y ancho del país. Posteriormente el piloto Herman Fiurman compró el avión pero, desgraciadamente, este tercer dueño, al poco tiempo se estrelló y se mató, quedando destrozado el historico avión "Perú".

Citando las palabras de Martínez de Pinillos: "Cuando vi al que había sido el "Perú", convertido ahora en pedazos desgarrados de violencia, en fierros retorcidos de indignación, en cenizas de aburrimiento y de pesar, la tierra se abrió a mis pies...".





Aeropuerto Internacional de La Ciudad de Trujillo
Capitan FAP Carlos Martínez de Pinillos Coello

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