lunes, 3 de mayo de 2010

Mis Observaciones sobre El Caballo y el Jinete. W. Rosell

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MIS OBSERVACIONES

SOBRE

EL CABALLO Y EL JINETE
W. ROSELL OFICIAL DE RESERVA DE CABALLERIA 1940
Mis Observaciones sobre el Caballo y el Jinete


“La ciencia es el sentido común perfeccionado”

Razón de ser de estas líneas


Sin pretensión alguna de intentar escribir una obra o capitulo de un tratado de equitación, porque los hay muchos, y muy valiosos, mi afición, mi pasión diré mejor, por el noble deporte de la equitación ha hecho que me atreva a escribir las presentes líneas sobre el delicado arte de educar al caballo y comunique asimismo al jinete mis mas caras observaciones sobre lo que yo considero el arte de cabalgar.

Quiero hacer algunas indicaciones basadas en mis más honradas observaciones y experiencias, sobre el caballo de trote y el de paso o nacional.

Están ellas relacionadas con aquello que los criollos llaman enfrenadura en el caballo nacional, y que, por no haber al respecto nada escrito, que yo sepa, he decidido expresar en forma muy sucinta, dedicando estos conceptos a mis hijos.

Hay personas que, con respecto a la enfrenadura del caballo nacional, dicen ser poseedores de secretos, y como nunca suelen comunicarlos, se van perdiendo en forma lamentable para las futuras generaciones.

Ahora bien, este ejemplo concreto que muestro a manera de prologo, me sirve para llevar al animo de mis amigos lectores, que el enfrenar no es una cosa baladí ni empírica, que se puede hacer al acaso o al capricho, cuando se ignora la causa de los movimientos que se piden del animal o aquellos que se le enseñan, realizando la susodicha enfrenadura por mera imitación y nada mas; pero sin el cuidado paternal, digamos así, y arte necesario, cuidado y arte que solo los da la vocación innata del jinete o equitador instintivo, valga decir.

La ciencia de conocer y guiar al caballo es compleja por su naturaleza misma. Y sabido es que hay dos métodos para llegar al conocimiento de toda verdad científica: observación y experimentación. Yo he resuelto basarme en ambas a la vez, para llegar a conclusiones analíticas concretas en el curso de este sencillo trabajo propio de un sincero aficionado al caballo.

Además, en este trabajo ligero, tratare de explicar otros puntos, que personalmente, juzgo importantes, sobre la manera de educar al equitador revelándolos con el más absoluto desinterés.


CAPITULO I

APRECIO Y TRATO DEL CABALLO


Antes de tratar del arte de educar al caballo, quiero decir algo sobre el concepto que todo aficionado debe tener de este importante animal y noble compañero del hombre, y de la conducta que el debe observar minuciosamente.


I. CARICIAS EN VEZ DE RIGOR


Mi experiencia y mi observación me hacen opinar que debe tenerse como axioma de equitación, que, para educar al animal, da mucho mejor resultado y es mas positivo usar continuamente de solicitudes y caricias que emplear equivocado rigor. La causa de esta ley deriva de que en el sutil instinto de la bestia, predomina el factor recuerdo sobre el factor inteligencia. Tan es así lo que digo, que muchas veces he comprobado personalmente que el caballo recuerda siempre una caricia oportuna y no olvida fácilmente el castigo indebido.

Bien decían los árabes – que son los jinetes que mas aprecian y sienten, a la par que saben agradecer los servicios del caballo – estas bellas sentencias: “Solicita una limosna de la mano de una mujer”. “Con sus cascos hiere a su enemigo en la cara”. “El jinete forma a su caballo, como el marido educa a su mujer”. Todo aficionado debe saber estas frases de memoria.

Muy sabido es que en la escala zoológica, y ante la luz de la psicología, animal y racional, el elefante, el caballo y el perro, son los tres primeros animales, los mas hábiles y mas amigos del hombre.

El aficionado no debe ignorar tampoco que el caballo, a través de la historia universal, ha sido muchas veces el elemento decisivo en grandes acontecimientos y en los más novelescos, elegantes y bellísimos actos privados del ser humano.

La clásica época caballeresca de la Edad Media ha dado al hombre un nuevo nombre: “caballero”, título bastante de cortesía, nobleza y finura, derivado sin disputa, de la admiración con que mira al hombre que esta montando arrogantemente a caballo. He aquí el origen del arte de montar a caballo.

La caza, el deporte de los reyes, nada sería sin el caballo fino, educado y elegante. Nada hay que agregar sobre la importancia del caballo en la guerra y en la agricultura. Todo comentario es ocioso.


II. COMO SE EFECTUA SU LOCOMOCION


No me incumbe tratar de las partes internas y externas (fisiología y anatomía, etc.) del animal; pero si me toca hablar algo de su locomoción y de la manera como la realiza, pues juzgo que el aprendiz antes de montar debe llevar ese conocimiento teórico, porque de otra suerte, para alcanzarlo en la practica, únicamente, debería tener dotes vocacionales especiales, ya que un aficionado no debe ser un vulgar conductor de caballos sino un artista que sepa algo de técnica, de teoría, sobre este delicado animal.


III. DONDE RADICA EL PLACER DE LA EQUITACIÓN


También debo prevenir al aficionado que para entender y encontrar el placer artístico de cabalgar, precisa, primero que nada, saber las reglas que rigen al “caballo – motor”: las leyes del equilibrio del caballo y del equitador y de ambos juntos, la forma en que ellas se cumplen, ya sea en el caballo nacional o en el de trote, y en este, bien en la baja o en la alta escuela.

El placer de la equitación lo llegaremos a encontrar al fin de este pequeño estudio: pero ya es menester enunciarlo desde ahora, porque así el aficionado justificará todos los puntos de este trabajo, que son la demostración fácil del porque y del para que el hombre monta a caballo como deporte puro.

El aire distinguido del animal, el movimiento rítmico y acompasado de sus reacciones, engendran el equilibrio, el equilibrio artístico, que hacen del jinete y del animal un solo todo armónico, proporcionado y elegante, en el cual el hombre y el caballo educados, realizan el máximo de efecto artístico, con el mínimo de esfuerzo físico, brusco, dañino, feo y peligroso a la vez.


IV. DESCRIPCION MECANICA DE LA MAQUINA CABALLO


De este modo se puede entrar de lleno en los aspectos técnicos del manejo del animal y de su conocimiento, como fuerza física natural.

En esta descripción citaré la autorizada opinión del capitán Brignac, quien descompone al caballo en las siguientes partes:

1. “De un eje, verificando movimientos, de los cuales el riñón es la llave;

2. “De un tercio posterior o motor, principal agente de impulsión, obrando directamente sobre el eje, gracias a la soldadura intima del coxal y de la columna vertebral; y

3. “De un tercio anterior o soporte, principal agente amortiguamiento que recibe la masa para apuntarla”.

Sumamente necesario es también, desde el primer momento, saber cual es la parte móvil y cual, la inmóvil.

Móvil es la parte anterior o región cervical, que lleva en el extremo la cabeza; la parte media o dorsal es rígida; y la región posterior extrema o coxal es móvil. La impulsión es la voluntad, la alegría, el deseo de ir hacia adelante produciendo la contracción muscular.


V. EL EQUILIBRIO Y MIS OBSERVACIONES SOBRE LAS “AYUDAS”


En todas las obras de consulta de Equitación que he leído, el problema de las “ayudas” se afronta en forma dudosa para su empleo; o yo estoy equivocado o los tratadistas no estudian este tema exprofesamente, o este asunto ha sido muchas veces tratado por menos aficionados empíricos, de aquí que muchos libros estén tocados de esta confusión. Tratando ya de la educación, de valorización del caballo y aun de alta escuela las sugerencias emanadas de tales estudios técnicos son dignas de ser observadas minuciosamente.

Generalmente, se cita y estudia el empleo de las “ayudas diagonales” únicamente; dejando de lado las “ayudas laterales”, si bien es cierto dicen que su empleo no debe ser continuo.

Yo tengo que hacer a estas afirmaciones una observación. A saber: mi paciente investigación me a hecho llegar a la conclusión de que las dos “ayudas” deben utilizarse en forma alterna: las “diagonales” para pedir y las “laterales” para mandar.

Solo combinándolas gracias aun buen empleo y al atinado tacto del jinete las “ayudas” en referencia producirán, al fin; el deseado equilibrio estético. Este consiste en armonizar los movimientos de la bestia con la belleza eurítmica de sus formas y líneas, de tal suerte, que desde el sombrero camina en forma bella. Tal es el equilibrio perfecto y clásico.

Este perfecto equilibrio se puede realizar en el “horizontal” (baja escuela, para el exterior, etc.), o en el “vertical” (de picadero, de parada el que da el carácter artístico a la equitación). Para comprobar este aserto pondré como ejemplo a un equilibrista de cuerda, el que, para conseguir su estabilidad uniforme tiene que inclinarse alternativamente de derecha a izquierda, o viceversa; pero nunca el pruebista se inclinaría a un solo lado. Al efecto, voy a describir al galope a la derecha: para iniciarlo debe hacerse uso de la rienda, derecha directa y la izquierda aguantando, la pierna izquierda tras de la cincha, (diagonalizada la “ayuda” para pedir el movimiento) y el desplazamiento debido del cuerpo; en seguida se ha de circular al galope a la misma mano o pie para lo cual entonces hay que emplear la rienda izquierda baja con presión lateral; y la pierna izquierda colocada detrás de la cincha (estas son “ayudas laterales”). De esto se desprende que se ha pedido el movimiento con las diagonales y se ha mandado con las laterales. Este movimiento continuado de “ayudas” se hace en forma alterna, como antes he dicho.

Al pedir el movimiento se ha adelantado bípedo anterior derecho inclinando la espalda del caballo a la izquierda, momento este en el que se produce cierto desequilibrio o en el que se busca el equilibrio, ya que, con el empleo de las laterales, en la cual la izquierda, trabajando de contraria empuja la espalda a la derecha, provocando así, el natural balanceo y el consiguiente equilibrio buscado, al igual que lo suele hacer el equilibrista de nuestro anterior ejemplo; y en conclusión, opino que las “ayudas” en referencia deben usarse alternativamente y en forma intermitente para círculos, serpentinas, medias vueltas, ladeos, galope, etc., con lo que se consigue, a su vez, una gran flexibilidad del cuello y fácil movimiento del tercio anterior y posterior.


VI. NUMERO DE AYUDAS


En mi concepto, el número de “ayudas” de que puede disponer un jinete son cuatro dobles, a saber:

1. dos manos;

2. dos posaderas en el desplazamiento;

3. dos piernas en el avance de las espaldas y

4. dos tacos o espuelas en la impulsión, suspensión, concentración, y aun sujeción.


VII. CABALLO QUE APOYA


El caballo apoya en dos formas, la una con el notorio deseo de ir adelante; la otra, con su peso. Sus causas: falta de equilibrio, falta de impulsión, mala mano del jinete y falta de fijeza del jinete en la montura.

De lo dicho se deduce que no se puede enunciar una regla general para corregir estos defectos. Lo mas acertado, en mi concepto, es comprobar el equilibrio y la semiparada.


VIII. LO QUE UN JINETE O EDUCADOR DE CABALLO DEBE SABER


Todo jinete o educador, al montar un caballo debe tener en cuenta tres cosas: o que el caballo no sabe, o que el caballo no puede, o que el caballo no lo puede.

Para lo primero

El jinete o educador a de premunirse de la paternal paciencia que solo la da la afición, con el exclusivo objeto de educar al animal gradualmente, acordándose del proverbio ingles que dice: “la naturaleza no procede bruscamente ni a saltos”; se le dejara de solicitar lo pedido tan luego lo haya ejecutado, amen del premio que consiste en su respectiva caricia; o si aproximado, no exigírselo inmediatamente, sino esperar mejor para la próxima lección, no olvidando la delicadez de su memoria, para hacerle la nueva solicitud en la segunda lección, en el mismo sitio de ayer, hoy; y en el de hoy, mañana; y así sucesivamente.

Para lo segundo

Si se trata de un caballo defectuoso (no malogrado, se entiende) me refiero aun animal sin impulsión, y no naturalmente equilibrado (ambas condiciones primordiales), sin flexibilidad en el movimiento de los miembros; se a de necesitar mayor paciencia y aun mayor grado de inteligencia para educarlo. A estos caballos se les debe tratar de educar para probar conocimientos, así a la larga, el animal corregirá sus defectos.

Para lo tercero

Se requiere castigo enérgico y muy oportuno, dirigido siempre a obligar al animal a que ejecute lo que se le solicita ya que el lo sabe hacer, y sin embargo se niega a realizarlo por maña u otra cosa.

El castigo no debe tener efecto contraproducente. Así, por ejemplo, si un caballo tiende a irse hacia atrás cuando una persona se le acerca, no debe ser castigado por delante y menos en la cabeza (este castigo es muy peligroso por los resabios a que puede dar origen mas tarde), sino por medio de un ayudante quien lo hará enérgicamente de atrás, para mandarlo hacia delante. Si en otro caso el caballo tiene el defecto de cabecear, no debe castigársele dándosele fuertes sacudidas del bocado (y muy menos con las riendas sueltas o largas, sin contacto en el asiento); esto se llama sofrenar y sus efectos son de gran peligro.


IX. LA EDUCACION DE LAS DOS CLASES DE CABALLOS


La regla que sobre la educación del caballo he venido dando hasta aquí se puede aplicar, tanto para el nacional como para el de trote. En estos dos tipos de animal hay una sola diferencia en cuanto a su educación y es que en el nacional, se vacía la grupa hacia fuera, mientras que en el del trote se retiene, usándola como motor, lo que caracteriza su mayor poder en el arranque. En el primero, la educación se torna monótona por ser todos sus avances laterales: el paso en si, el piso y el galope. Mientras que en el de trote es mucho más variada, alcanzando mayores lucimientos por tener dos formas de avance, a saber: lateral, el paso y el galope, y diagonal el trote.


X. LA IMPORTANCIA DEL FACTOR “TACTO” EN EQUITACIÓN


Con el perdón de los tratadistas mas afamados de equitación, me veo obligado a referirme al “tacto”, contradiciendo conceptos.

Dicen, por ejemplo, que lo del “tacto” es un don o cualidad de jinetes privilegiados que nace o no nace y que, por lo tanto, no se puede enseñar.

Yo estimo, por el contrario que es una condición que se puede llevar al campo de la enseñanza práctica y teórica aun. Por ello mi perdón.

De la misma manera que se suele decir, “el músico nace”, también se puede afirmar que el equitador, el jinete nace. Esto seria materia de un curso especial de psicología de la equitación que no es mi propósito hacer; pero, voy a poner una comparación clara para hacerme entender.

Si todos dicen que la equitación es un arte óptico, plástico; y si la música, el arte bello, difluente por excelencia, más difícil que ningún otro arte, se puede enseñar, aun cuando la persona enseñada no posea dotes especiales ni vocacionales o no haya nacido músico, lógico es que por comparación, deduzcamos que el arte de la equitación en todas sus manifestaciones mas secretas, como en la del “tacto”, sea susceptible de enseñanza. Hago esta comparación, para demostrar que si la música casi ya no tiene secretos, mal podría tenerlos la equitación…………Verdad que en todo hay genios, pero son la excepción que justifica la regla de mi aserto y de mi ejemplo.

La danza del hombre no suena, no tiene melodías, ni armonías acústicas; la equitación tiene sonidos musicales; pero tienen movimientos rítmicos que corresponden a melodías silenciosas, valga decir.

El jinete siente, en un bello movimiento del caballo, el placer de una armonía de líneas y formas que siguen un bello compás. Si el observador no percibe con la vista tal belleza de movimientos del caballo, menos los ha de comprobar con su escaso razonamiento. Si nada de esto hay, tampoco habrá equitación. De aquí que cualquiera no es un equitador.

Pues bien, voy explicar como se puede enseñar el “tacto” en la equitación:

A. Tener voluntad para resistir el trote sentado (mas adelante explicare que ello no significa solo conseguir firmeza);

B. Colocar la piernas caídas verticalmente sin la menor presión en los costados del caballo;

C. Mucho menos hacer presión en las pantorrillas;

D. Trotar en esta forma hasta encontrar el equilibrio de la montura, ayudándose con las riendas y después, sin estas, hasta que se hagan innecesarias como ayudas para sostener en las batidas del avance.

E. Mano suave del jinete quiere decir de buscar el contacto elástico con la boca del caballo, ayudado por el animal mismo, esta ayuda se consigue bajando las manos a la cabeza de la montura, de la cruz o del comienzo del cuello;

F. Las manos ceden, tan luego se sienta en ellas el golpe dado por el avance de una y otra espalda: he aquí lo que se llama mano suave, siempre en contacto, incapaz por su precisión de romper un hilo; porque no es mano suave del jinete, la que es llevada a una cuarta o más delante de la cabeza de la montura y haciendo alarde en el ademán de gran cuidado, que mas que llevar riendas parece que se asemeja a una dama conduciendo un azafate con cocktails.

Debo hacer un paréntesis relacionado con el trote que vengo hablando.

La insistencia que da el señor Ruy Da Camara a este trote, me explica la importancia de él. Y a propósito de este profesor competente, permítaseme que diga, como aficionado que soy, que me lamento a diario, ver que en nuestro medio haya desaparecido esta noble afición por la equitación, hasta el punto de no aprovechar la enseñanza de tan capacitado maestro del arte de cabalgar. Dicho profesor tiene además de sus conocimientos técnicos, una especial justeza artística, sentimental si se puede decir, para darle al caballo que monta belleza, porte y elegancia –sin exagerar- a los cinco minutos. Nuestros jinetes civiles y militares deben recurrir a su escuela y a sus enseñanzas para perfeccionar su equitación. La afición nacional dista mucho del verdadero arte de la equitación, no obstante de tener todos los elementos primarios para formarlo.


XI. OTRO BENEFICIO DEL TROTE SENTADO AL “TACTO”


Otro beneficio de este trote estriba en dar fijeza al jinete en su montura. Esto es indispensable en una equitación fina. Ello no debe confundirse con la firmeza de los jinetes llamados “duros”, los cuales solo son buenos para saltar o para movimientos desequilibrados de que hacen gala los chalanes o amansadores.

El jinete fijo, en cambio, como su nombre lo indica, es el que va constantemente en contacto con la montura, adherido al asiento siempre en forma amplia, de tal suerte que en un caballo educado se hace tan firme la posición del jinete, que supera al de categoría dura, reuniendo aquel mucho mas favorables condiciones que este ultimo. De aquí que, el constante contacto que tiene el jinete fijo con el asiento en la montura permite sentir, palpar, el mínimo avance de los posteriores, lo que permite ser exacto en el uso oportuno de las espuelas.

Las piernas caídas con naturalidad y en absoluta soltura, a partir de la rodilla hacia abajo, permiten el uso libre de ellas con la suavidad o dureza necesarias, según sea el caso y el sitio debidos, en el acto de su implicación atinada. Porque los efectos de la espuela son, inmediatamente después de la cincha, reunir; algo mas atrás y bajo, impulsar; y mas atrás de la cincha, mandar hacia adelante.


XII. RESUMEN DE LO DICHO SOBRE EL TACTO Y SUS COMPONENTES


Si el jinete logra reunir con perspicacia el contacto elástico de las manos al bocado del animal, con la fijeza en la montura, el desplazamiento del asiento, la presión de las piernas para mandar, el buen manejo, y el empleo de la espuela o del taco únicamente, realizando estos actos en forma predeterminada y lógica, resultará que el jinete procede con el caballo, como el músico con su diapasón, con su pauta cadenciosa y elegante. El “tacto” será el que se opere como director de esta orquesta muda, o sea, el arte de comunicar inteligencia y ritmo a los movimientos del caballo.

Queda explicado así, en forma fácil y grafica, el difícil tema del “tacto”. Ojala sea aprovechado mi sano deseo de comunicar lo que se.

Para determinar este párrafo diré que se ha presentado el curioso caso en el cual el caballo es educado y el jinete no lo es. Pues bien, si se coloca al caballo educado con un jinete profano en un cuadrilátero, o solo en una línea recta, y es llevado el animal al trote sentado, lo veremos, con gran sorpresa del mismo jinete, ejecutar el “pasaje”, el trote “suspendido” y el de “extensión”, etc, etc. Esto que afirmo lo he comprobado con el caballo “Tarzán” de mi propiedad. El caso concreto fue que mi caballo ejecuto todo lo anterior sin ser mandado por el jinete, era el animal el que lo hacia, defendiéndose de la mala mano y de la falta de coordinación de quien lo montaba. Muchas veces se ha dado el caso de que el publico ignorante de equitación ha sólido aplaudir al jinete en vez de al caballo, porque hay que ser muy de vista educada para darse cuenta exacta de quien es el bueno: si el jinete o el caballo. Llegando con esto a la aseveración de lo que dije anteriormente, la música suena y la siente el artista que la ejecuta y el publico, y la equitación la siente el equitador que ejecuta y el caballo que la recibe, y entre el publico, el ojo avisado.



CAPITULO II

EL CABALLO NACIONAL



Al hablar del caballo nacional no he de atreverme a explicar porque tiene un aire distinto del que poseen sus probables progenitores, tales como el árabe y el andaluz.

En los animales, como el hombre, puede suceder que su carácter y su contextura esté condicionada por el factor tiempo, clima, cruces, medio geográfico, educación refinada, alimentación, mezcla con sangre puras e impuras, etc., etc.

Al caballo árabe le perdono su talla, a la que el nacional ha aventajado y ha heredado sus formas modificadas favorablemente a través de las leyes de la herencia animal. Es de menor talla que los segundos caballos citados.

El carácter distintivo y natural del caballo nacional es la no diagonalizacion. Y consecuencia directa de estos es el llamado “paso” en su marcha.

Ahora bien, este depende mucho de los conocimientos y el buen gusto del chalán que lo eduque, para saber sacar la mayor ventaja de este privilegio del caballo peruano. De aquí, desde la primeras “sillas”, debe buscarse al animal el paso o piso que mas fácilmente y con elegancia ejecute, para evitar lo artificial y cultivar lo natural, siendo del criterio que mas se debe cuidar esto, al principio de su educación, que la soltura con que lo ejecute, porque no es posible pedir que dé lo que todavía no tiene; muchos creen cuando ven caminar un caballo arrogantemente que eso es suyo solamente, no concediéndole nada al chalán, gran equivocación, pues si bien es cierto, como ya he dicho, que su natural es el “paso”, la calidad de este y su armonía se debe a quien lo educó.

Es cosa corriente ver caballos con notables condiciones y estilos; verlos que un pequeño recorrido, efectúan distintos pasos o pisos, y dejan un “anterior” o un “posterior” con demasiada frecuencia en su marcha, produciéndose lo que se llama “salamanqueada”. Ambos defectos son sumamente desagradables para todo buen aficionado. Lo primero se consigue con lo que se suele llamar “oído”. Lo segundo se corrige con las metidas de monturas, con las rastrillas (equilibrándolo).


I. DESCRIPCION DE LOS “PASOS” O “PISOS”


En forma muy lacónica pasare a describir los pasos o pisos, con excepción de los llamados “huachano” y “aguilillo”, a pesar de que el primero da los mejores pisos.

1. El “sobreandando”.- Es aquel en el cual el taconeo es mas unido, debido al inmediato metido de los posteriores con relación al de los anteriores. Este paso es el de mayor actividad y por lo tanto constituye el de mayor avance.

2. El paso llano.- De este hay varios, y son:

a) El “picado”.- que es para mi, el piso por excelencia y el mas difícil de llegar a diferenciar del “sobreandado”, pues solo se diferencia de este en un pequeño atraso de los posteriores, marcando en el taconeo con mas fuerza los anteriores, y dando de avance en avance, al taconeo, un golpe agudo con pifiada. Los caballos que dominan este paso o piso son muy raros, y los que lo tienen, se presentan con las siguientes características: arrogantes, con juego en el pecho y con cabeza levantada. Todo esto producido por su natural alegría, voluntad y deseo de caminar.

b) El “gateado” y el “bobo”.- cuyo principio de ejecución es semejante al anterior, diferenciándose de el por lo pausado y por el porte, pues generalmente estos caballos caminan con la cabeza no muy levantada.

c) El “golpeado”.- cuyas características son: gran atraso en el avance de los posteriores y por ello facilidad de tomar la diagonalización (o sea el trote). A propósito de este piso, en la ciudad de Trujillo, los poquísimos que habíamos aficionados a montar al trote, nos servíamos de estos caballos, a los cuales, después de cortarles la cola y darles el aspecto de tales, los trabajábamos en la orilla del mar, sobre la arena suelta, cruzando terrenos surcados o en pendiente (sin bajar). Valiéndonos de estos lugares especiales se le hacia caminar al animal en forma forzada, sin dejarlo salir al galope, consiguiendo así usar el caballo en trote.

De los pisos hasta aquí descritos, la superioridad de cada uno de ellos entre si, se resuelve al escoger el mejor por las huellas que dejan. Será superior el caballo del cual las huellas de los posteriores pasan a las de los anteriores (suelto), en relación a las de los que dejan atrás o las montan (a estos se les llama atracados o acuñados).


II. EDAD DE ENSILLAR


De tres a tres y medio años, el caballo esta en edad de ser ensillado. En esta edad ya el animal debe de estar completamente manso, trabajado a la cuerda, acostumbrado a la cincha y a la baticola, para evitar en este caso; que en las primeras sillas, se luzcan los llamados “quebrantadores”. Es una de las galas del caballo para el dueño mismo, pues un aficionado debe evitar que su caballo de siquiera un solo salto en la primera silla.


III. INICIACION DE LA EDUCACION Y LO QUE SE LE ENSEÑA


Al iniciar la educación, se ha de emplear el llamado “bozal” o “falsa rienda”, enseñándole a:

1. “Caminar”.- Al sacarlo a caminar, debe hacerse de frente y acompañándolo a corta distancia de otro caballo que lo amadrine.

2. Quebrar, (flexionar el cuello).- Sobre parado el animal se le hala la rienda derecha o la izquierda sin brusquedad, ni de una sola vez, sino cediendo la mano a cada entrega que el haga, procurando que lleve el hocico hacia atrás de la pantorrilla. Todo esto en varias lecciones, hasta que el movimiento enseñado lo efectué en una y otra mano a la menor solicitud que se le haga de el. En todo el tiempo que dure esta educación debe irse acostumbrando al animal que sepa flexionar poco a poco; y conforme avance la embozalada, debe ser esta mas recogida; de detrás de la pantorrilla al estribo, y, de aquí, de punta a punta del pecho, con lo que toma mas recogimiento.

Desde el iniciar la flexión al estribo, debe acompañarse a la llamada que le ha producido la rienda directa, la contraria lateralmente, y usando ya nada mas que la directa al iniciar, se consigue el uso absoluto de la contraria sin necesidad de emplear los avances exagerados de la mano a medio cuello y hasta muchas veces en las mismas quijadas como lo he visto.

3. Torno (caminar en circulo).- Una vez que el caballo sabe caminar directamente y está quebrado atrás de la pantorrilla; se le comienza a hacer caminar sobre un espacio circular de diámetro grande (10 a 15 metros), cuidando sí que la segunda y sucesivas vueltas las haga sobre la huellas de la primera no permitiendo que se abra (rodarse), con la pierna de afuera; ni que cierre (robar terreno), con la pierna de adentro. Así que las huellas del caballo deben describir en el terreno una circunferencia lo mas perfecta posible; y, la primera, lo mas igual a las siguientes.

Una vez que se ha conseguido realizar lo dicho y que lo ejecute por ambas manos se le pedirá las flexiones sin aguantarlas ni cerrar, sino pedir y soltar casi simultáneamente, cuidando de que no deje de caminar marcando las cuatro patas. Las flexiones deben de ser a la izquierda cuando a este lado se camine y a la derecha por igual motivo. Siempre que se pida la flexión no se debe olvidar de la ayuda de la piernas para impedir se ruede o robe terreno.

4. Rastrillar.- Se ejecuta a uno y otro posterior, aprovechando -sí fuera posible- de alguna ranfla como al bajar de un puente, si es a la derecha, conjuntamente se halará la rienda de este lado (después de haber buscado contacto) seca y suavemente, se desplaza el cuerpo a ese lado metiendo la montura con el asiento, teniendo las piernas firmes, soltado enseguida; y a la izquierda las ayudas que corresponden así a ambas patas hasta conseguir su metida. Este trabajo va preparando para la sentada y cejada.

5. Numero 8.- este no es más que caminar en dos círculos unidos cambiando de dirección en la unión, entrando por una y otra mano.

6. Sentar (o parar).- Se ejecuta con la combinación simultánea de las ayudas que se emplean en el rastrillar metiendo la montura hacia el centro; pues este es una gran ayuda para evitar la acción brusca de halar las riendas.

7. Ceja (o paso atrás).- Una vez que el caballo sabe rastrillar o sentar, se le va pidiendo, después de haberlo parado con las ayudas alternas del rastrilleo cediendo siempre la mano, es decir, que esta no tire continuamente.

8. Caracol.- Tiene por objeto desplazar y movilizar el anca (cuarto posterior). Se ejecuta como el caminar en circunferencia, cerrándolo en cada vuelta, hasta llegar al centro, en el cual se provoca una flexión y se le cierra, seguida de un golpe de estribo o espuela de adentro para hacerle botar el anca; ya la flexión y el cierre deben mandarse solamente con la rienda contraria.

9. Empicar (o fijar la cabeza).- Para esto ofrecen mucha resistencia los animales de cuello al revés, los de cuello corto, los bajos de cruz o con esta alta, pero siempre que tengan el llamado golpe de hacha, cuyo defecto los vuelve destapados (nariz al viento). Esto se consigue con la rastrillada y sentada con las manos bajas, metiendo los dedos adentro; y con las flexiones altas del cuello, de punta a punta del pecho, se han de efectuar estas sin soltar completamente las riendas, sino reteniéndolas, para hacer que el caballo pase de un lado a otro el hocico lo más cerca posible del centro.

10. Acuñados o atracados.- Con el exceso o abuso del trabajo anterior se corre el riesgo de acuñar el piso. Esto se corrige con las siguientes ayudas: al sacarlo a caminar, conjuntamente se ha de mover el asiento de uno a otro lado, acompañado de los golpecitos respectivos en el costado con los estribos (a propósito no dejare de indicar que hay jinetes que efectúan esto, un poco mas atrás de la cincha, produciendo un sonido fuerte, y mas cuando el caballo esta sudado, esto se llama planetear), cediendo la mano esto se repite, y si se aprovecha una bajada, por insignificante que sea su resultado será de una gran ayuda.

Siempre se llega a la terminación de una inteligente combinación de las ayudas descritas más delante de este trabajo, tales como: manos, desplazamiento y piernas.

Al profano en equitación le es muy difícil captar esto de las ayudas en forma detallada y apreciar la armonía entre ellas y lo que el caballo ejecuta.

Las ayudas entran en acción en todo movimiento del caballo. Bien es verdad que algunos jinetes las practican en forma clásica, tan nítidamente perfectas, que solo por intuición vocacional o instinto de equitación innata en unos, y, en otros también por conocimientos técnicos perfecto se pueden realizar casi automáticamente; pero, para percibirlas y palparlas hay que saber del arte de equitación, sus armonías y desarmonías, como al principio hubimos de referirnos. Hay que saber mirar la armonía estética entre el jinete y el caballo.

Con la educación que he señalado, a grandes líneas, se consigue que el caballo camine con gran arrogancia, con la cabeza levantada, metido de los posteriores, con soltura completa del cuello, con saboreo del bocado, y sin mas contacto en las riendas que el que da el paso natural de los senos o riendas por los adornos de metal y sobrepuestos que lleva, que hacen una comba o semicircunferencia elegante.

Bocado y espuela

Una vez que saben hacer todos los movimientos descritos antes, con suavidad y reposo, se han de repetir ellos pero sobre círculos de diámetro inferior y cuando estos sean ya muy estrechos, se ha de hacerlos realizar a galope en los círculos mayores. Un “numero 8” y “un caracol” así realizados, es lo acabado de una enfrenadura. El bocado y la espuela pues, deben usarse cuando ya el animal esta perfectamente dominado. Al poner el freno, el bozal solo se usara como correctivo, no usándolo cuando el caballo ya esta seguro. La espuela debe ponerse casi al mismo tiempo que el bocado, acostumbrándolo a ella. El toque de la espuela debe de ser suave y no seguido, para evitar el peligro del coleo. Cuando se emplea como castigo, debe ser aplicada hacia atrás y con fuerza, lo que ha de producir las rasgadas de gala. Debe tenerse presente que a mejor caballo mejor espuela.

Otras enfrenaduras

Me he referido solo a la enfrenadura sobre las cuatro patas y a la contraria, juzgándola la más completa. Hay también la “sobre la mano” que se realiza sin defensa para terrenos accidentados. Su enseñanza se caracteriza, que al cerrar el animal, fija y gira sobre la mano. La de la “suerte nacional” parecidas a las de las “cuatro patas”, tiene riendas parejas, muy vaciados y despiden el anca rápidamente, sin cerrar lo que ejecutan a gran velocidad a una y otra mano.



CAPITUO III

ENSEÑANZA DEL CABALLO DE TROTE



Wenceslao Rosell Urquiaga, en Tarzán


Respetando las muchísimas obras y autorizadas opiniones que sobre el tema de esta parte existen, diré mi opinión en forma siempre desinteresada, basada en mis conocimientos y practicas adquiridas en el arte de cabalgar.


I. MOVIMIENTOS INNECESARIOS


Los hay que confunden al jinete y al caballo mismo, a saber:

a) Medias vueltas invertidas;

b) Doblar y doblar y cambiar de mano y

c) La pirueta invertida, etc.

En cambio, hay otros movimientos que deben ser ampliados y perfeccionados, como el ladeo, el que debe efectuarse con espalda adelantada; con grupa adelantada, con grupa y cabeza adelantada; en círculo, además, por dar ello gran flexibilidad. Pues independiza el “cuarto anterior” (amortiguamiento) del “posterior” (motor), obligando a cambiar completamente de equilibrio, cuando pasa el animal del apoyo de la derecha al de la izquierda o viceversa.

De todo lo dicho se obtiene a la larga un caballo suavizado y atento a obedecer a la menor indicación e insinuación que se le haga. Unido esto a lo que más luego trataremos, se consigue siempre hacer innecesario el uso visible de las riendas, quedando el animal completamente metido en manos y a merced del asiento, piernas y espuela. Con ello se alcanza hasta el lujo de poder reemplazar el cuero de las riendas por delicadas cintas.


II. MI CLASIFICACION DEL MOVIMIENTO


Yo reduzco los movimientos con éxito, a:

a) Medias vuelta naturales;
b) Vueltas;
c) Círculos;
d) Serpentinas;
e) Ochos;
f) Rotación sobre los anteriores;
g) Rotación sobre los posteriores y
h) Ladeos en las formas indicadas ya.

Todo esto ha de hacerse en forma natural, y como se ha explicado para el caballo de paso. Al principio se hará en grandes diámetros y después, en pequeños, al paso, al trote, al trote concentrado y al galope.

También hay que mencionar las flexiones que es el principio de la concentración y de donde derivan el “Passage”, el “trote suspendido” y el de “extensión”; todos estos aires son de alta escuela.

De la misma manera que al caballo de paso, al de trote se le comienza a enseñar sobre parado y tranquilamente. La diferencia básica de la educación entre ambos caballos estriba, como ya lo manifesté, en el vaciar y retener la grupa y en la forma de ejecutar la flexión, pues al primero se le pide la flexión hacia adentro acompañado con la pierna del mismo lado; mientras que al del trote, debido a su diagonalización, se pide o manda con cara hacia afuera acompañado con la pierna de adentro. Se ejecuta sobreparado, exigiéndole meta el posterior obedeciendo a la pierna. Se le pide al paso y después al trote; valiéndose de un muro. Esto provoca la metida y suspensión de los posteriores y al presión de la rienda contraria lateral; ocasiona y exige la cesión del bocado, a la vez que la flexión de la mandíbula y la nuca. Ocasiona, también, gran trabajo para conseguir el equilibrio vertical, dando elegancia y actitud enérgica.


III. LA EDUCACION DEL CABALLO A PIE


Se tiene en la alta escuela la educación a pie, como poderoso auxiliar, para ahorrar tiempo. Debe hacerse, si, pero con mucho cuidado. Generalmente se aconseja esta clase de educación en los jinetes muy capacitados o algo cansados o atemorizados para las defensas. Lo correcto y que da gala es conseguir la educación desde arriba, es decir montando. Como aspecto de educación gradual ello presta muy buenos servicios.

Se emplea como ayudas en este caso, las manos del jinete para la boca, practicando lo que ya dije sobre el tacto al respecto, y un fuete largo que reemplaza las espuelas usándolo con toques debidos y oportunos.


IV. CLASES DE TOQUES


Ellos se deben dar en los brazos, tras la rodilla, para suspender y provocar, a su vez, la suspensión de la espalda; en los posteriores, adentro, tras el corbejón, para el mismo efecto en ellos; en el corvejón mismo, para impulsarlo; entre el riñón y la grupa, para la suspensión de uno y otro posterior. Con ello se consigue poner al caballo en la mano, como se dice, suavizado de la boca, por lo que cede el bocado, hacer el “piafe”, “paso español”, el “pasaje” mismo, puesto que es el “piafe” avanzando.


V. CONCLUSION


En conclusión, lógico es que por mas claridad y precisión o minuciosidad que se ponga en la descripción teórica de tales usos, para conseguir la alta escuela, no se llegará a la explicación útil y exacta hasta no ver ejecutadas, por un perito, todo lo dicho por mi afición honrada. Solo viéndolo, se podría aprovechar de los momentos en que se inicia tal o cual ejecución solicitada por el educador para conseguir una diagonalización perfecta.

A propósito de la educación a pie citare el siguiente caso: tuve ocasión una vez, de montar un caballo de circo Whity cedido por su dueño, quien me aseguro enfáticamente que estaba en alta escuela. Era el animal un bonito zaino y puro “orloff”, según sus papeles. Una vez montado en el, busque al caballo con las ayudas precisas y netas de concentración, suspensión, flexibilidad y, cual no seria mi sorpresa cuando ví que nada conseguía de alta escuela. Decidí entonces usar otra técnica mas dura, lo busque entonces, sujetándolo de las riendas y aplicándole las espuelas desordenadamente. Acto seguido percibí que el animal procedía a realizar el “piaffé” en forma esplendida, dicho sea de paso; después trote suspendido; y, para el ladeo, lo dirigí con el fuete tocando de un lado para otro, e iba y venia perfectamente. Cito este caso como un ejemplo concreto de uno de los peligrosos que tiene la educación a pie, la que quita todo el valor a la verdadera alta escuela, que sin tacto no es tal escuela. Debe, pues prohibirse, en una buena educación, el uso del látigo y del trabajo a pie.


VI. PRESENTACION Y “TOILETTE”


Hemos llegado al fin de estudio sencillo; si peco en su forma literaria, se debe a que he tenido que sacrificar la forma al fondo técnico y las palabras especiales que se tiene que emplear en equitación de grado o por fuerza.

Ahora solo me resta hablar de la presentación y la “toilette” que como aficionado exigente juzgo es el 75% del valor del caballo, en el nacional o en el de trote. ¿Qué haríamos? :

a) Con un animal que lleva la cabeza baja o destapada;
b) Uno de trote en igual actitud;
c) O ambas clases de caballo con cuello al revés y tusado de arco;
d) Con orejas largas y afeitado a navaja con gran ribete y mosca chiquita;
e) O de cola levantada y corte alto;
f) O de precioso color y con el pelo crecido;
g) O de bonita cola enredada;
h) O de cabeza chica y quijada cubierta de barba;
i) O con un rico apero y la guarnición a un lado;
j) O con un elegante Marquis y con el fieltro salido;
k) O con gran correaje pero desaseado;
l) O con fina madera en los estribos pero sin charolar;
m) O con un buen bocado pero oxidado.

Solo el aficionado podría responder sobre todos estos tópicos de la presentación de un caballo. En su actitud, por su educación; y en su “toilette” por el arreglo apropiado al tipo del caballo y por el arreo limpio y bien puesto.


VII. CONCLUCION GENERAL


Un grave error de todos los tratadistas de Equitación es querer darle primacía a la educación del caballo sin antes completar la del jinete, que siendo jinete capaz lo primero es muy fácil.

Hay que educar a un jinete en el arte de hacer un caballo de equitación. Es verdad que ambos momentos se complementan; pero es muy difícil hacer un jinete consciente de su misión artística y técnica a la vez.

Por ello fui algo extenso en hablar del trote sin estribo, con en fin de dar a conocer el factor “tacto” haciendo así al jinete. Cuando se conoce al caballo por el tacto ya entonces es fácil educarlo por la técnica, montado, o de pie. De otra suerte no se puede conseguir el efecto artístico derivado de la causa o toque que se hace para mandar y conseguir la obediencia de la figura que se ha solicitado.


VIII. INVOCACION DEL AFICIONADO


Como estas líneas van dirigidas a mis hijos, en especial; en la justa creencia de que me han de oír, diré que en este mundo todos los hombres tenemos “de poeta y loco un poco”, como reza el sabio refrán. En lo que a mi me toca, mi tema es la equitación; noble porque esta desprovista de provecho comercial. Mi afición esta aliada a un animal inofensivo cuando esta educado. A mis hijos les ruego que si no tienen ninguna la adquieran y le dediquen mucho amor y ojala fuera algo útil para la humanidad, una profesión, o la música o la simple lectura buena y útil; porque así como yo me recreo sobre un caballo educado, que debo confesarles que lo hago por amor a la libertad y al placer del dominio que la inteligencia tiene sobre la bestia irracional; pues montar a caballo significa dos placeres: placer de dominio y poder de defensa; triunfo de la razón sobre el mero instinto zoológico puro, en mi lucha por la vida la mitigo cabalgando. Cuando se esta a caballo se deja de lado todas las preocupaciones vanas de esta tierra. Se vuelve a vivir la época primitiva en que el hombre conquisto el mundo y venció a los seres irracionales. La personalidad se acrecienta, se torna optimista y resuelta, y sin exagerar, los dolores físicos si no se curan, por lo menos se mitigan en el momento de estar a caballo.

Cuando les pregunten por mi caballo digan: como esta mi compañero…………


SUPLEMENTO


Reglas para los distintos movimientos en la educación del caballo de trote, sacadas del libro “Producción y Doma del Caballo” de Jorge Bonenfont.

PRIMER GRUPO.- Progresión: Cambio de mano diagonal.- Marcha circular.- Paso de rincón.- Doblar.- Doblar y cambiar de mano.- Media vuelta.- Media vuelta invertida.- Vuelta.- Serpentina.- Numero ocho.

Recordemos, una vez mas, que toda esta educación debe verificarse manteniendo el centro de gravedad atrás, debiéndose llevar el cuello un poco alto y los movimientos preparados, sobre todo en las marchas vivas por semiparadas. El jinete, en todo momento, debe tener la impresión que el caballo no continua el movimiento que se le ha exigido en virtud de nuevas y constantes indicaciones, primero imperceptibles y que el animal irá francamente adelante en la dirección, donde se hallara en el momento en que cesara la indicación. En efecto, muchos caballos adivinan el movimiento que se les quiere hacer ejecutar y lo terminan por si mismos. Este exceso de inteligencia, bueno a cultivar en la doma de circo, debe, por el contrario, combatirse rigurosamente en la equitación ordinaria en la que el caballo tan solo debe permanecer atento en todo momento a las indicaciones de su jinete. Así, el mejor medio consiste, desde la primera manifestación de este exceso de buena voluntad, que se convierte en una falta, en engañar al caballo en sus previsiones, interrumpiendo el movimiento empezado para enderezarlo, o hacerle ejecutar otro.

Cambio de mano diagonal.- El cambio de mano diagonal es una línea trazada diagonalmente de uno a otro lado del picadero o del rectángulo que hace sus veces. Para ejecutarlo, desplazar ligeramente el tercio anterior hacia dentro (rienda directa y rienda contraria), después colocar nuevamente el caballo recto en sus riendas, empujándolo adelante sobre la línea del cambio de mano. Llegando a la pista opuesta, desplazar de nuevo el tercio anterior, pero en sentido contrario, por medios análogos pero inversos.

Marcha circular.- Consiste en hacer describir al caballo un gran circulo. Se obtiene repitiendo continuamente la exigencia de desplazamiento de tercio anterior como en el cambio de mano, empujando en todo momento al caballo en la nueva dirección que toma. La marcha, primeramente poligonal, se vuelve poco a poco circular.

Paso del rincón.- En toda la educación precedente se ha dejado pasar al caballo los rincones como ha querido; generalmente cortándolos. El paso del rincón, bien ejecutado, consiste en hacer entrar el caballo en el rincón y después hacerle salir.

Para entrar en el rincón, hay que resistir el caballo, el cual desea evitarlo. Para ello hay que emplear la rienda exterior abierta y la rienda interior baja y cerrada, empujando mucho al caballo con las piernas, halladose la exterior un poco mas atrás, para conducir ligeramente hacia adentro la grupa, la cual empujara así mas fácilmente las espaldas hacia el rincón. Este desplazamiento de la grupa al interior debe ser imperceptible y mas bien tendencia que realidad.

Para salir del rincón abrir y elevar la rienda de dentro, bajando la de fuera, haciendo sentir la pierna de adentro un poco mas atrás, para reemplazar nuevamente el tercio anterior sobre la pista.

El paso del rincón constituye uno de los medios de flexibilidad más poderosos. El caballo, en efecto, ayudado y sostenido moralmente por el cercado, comprende mejor y obedece mas fácilmente, resultando de ello una gran flexibilidad del paso del equilibrio de entrada en el rincón al de la salida.

Doblar.- Doblar es una línea ideal que corta longitudinalmente o transversalmente el picadero y por la que se hace recorrer al caballo. El doblar se obtiene por los mismos medios que el paso del rincón; las ayudas exteriores; no estando socorridas por el muro, hay que emplearlas con mas energía. Es necesario tener mucho cuidado de enderezar bien el caballo durante la travesía del picadero.

El doblar y cambiar de mano se verifica de la misma manera, pero tomando de nuevo la pista con la otra mano después de haber atravesado el picadero.

La media vuelta.- La media vuelta, es un semicírculo de pequeño diámetro, tangente a la pista por una de sus extremidades y ligada a la otra pista por una oblicua. Según que el caballo la describa saliendo de la pista por el semicírculo o por la oblicua, la media vuelta se llama ordinaria e invertida.

Para ejecutarla, hacer describir al caballo el semicírculo por las ayudas de doblar repetidas, y la oblicua por la de cambio de mano.

La vuelta.- La vuelta es un círculo de pequeño diámetro que se hace ejecutar al caballo por las ayudas de doblar repetidas, esforzándose en mantener con las piernas la grupa sobre el círculo. Frecuentemente, el caballo verifica fácilmente los tres cuartos de la vuelta, buscando escapar de las espaldas en el final de movimiento, moderando la marcha enormemente. Para obviar este inconveniente, hay que apretar mucho el caballo con las piernas, aflojando casi completamente la rienda de centro; entonces domina la rienda contraria y las espaldas se escapan sobre el círculo.

La serpentina.- Como indica su nombre, la serpentina es una línea sinuosa que se hace describir al caballo, formándole a modificar en todo instante su equilibrio con una y otra mano, siendo sensiblemente las ayudas las mismas que para las medias vueltas.

El numero ocho.- Este movimiento esta formado por la reunión de dos vueltas tangentes, ejecutadas una por una mano y la otra con la restante. La flexibilidad se obtiene, sobre todo, por el cambio de equilibrio necesario al cambio de vuelta.

Todos estos movimientos primeramente ejecutados al paso, se repiten después al trote y más tarde al galope.

SEGUNDO GRUPO.- Progresión: Media vuelta sobre las espaldas o pirueta invertida.- Media vuelta y cambios de mano reteniendo las ancas.- Grupa hacia dentro.- Espalda adentro.- Cabeza al muro.- Medias vueltas.- Cambios de mano y contracambio de mano de dos pistas. Piruetas sobre las ancas.

Para mas claridad, en esta parte, como en la siguiente, supondremos al jinete trabajando con la mano derecha; los movimientos de mano izquierda ejecutándose por los mismos principios pero con medios inversos.

Media vuelta sobre las espaldas o pirueta invertida.- Asegurar la pierna derecha cerca de la cincha, llevar el asiento a la derecha, tender la rienda izquierda bajándola en la dirección de la rodilla izquierda del jinete; sostener con la rienda derecha para impedir al cuello plegarse a la izquierda, resbalando la pierna izquierda hacia atrás. La rienda izquierda y la pierna izquierda son las ayudas activas de este movimiento, uniendo sus efectos. La rienda derecha y la pierna derecha solo tienen el papel de vigilantes para impedir al caballo apoyar hacia la derecha o recular.

Hacia el final del movimiento, puede suceder que las espaldas, muy sostenidas a la izquierda, se inclinen a la derecha; basta entonces sostenerlas a la derecha, bajando la mano derecha.

La media vuelta de las espaldas es el medio de doma más simple y rápida para enseñar al caballo a obedecer la acción aislada de la pierna, apartándola. Su inconveniente es ser un movimiento emplazado y, por consiguiente, tender al aculamiento. Esta tendencia se combate por frecuentes tiempos de trote. Su empleo debe limitarse al conocimiento de la acción aislada de las piernas, practicando las medias vueltas y cambios de mano, reteniendo las ancas y luego ejercitando los demás movimientos de las dos pistas.

Media vuelta y cambiose mano reteniendo las ancas.- algunos pasos antes de llegar por la oblicua a la pista, con la otra mano abrir la rienda derecha elevándola, bajar la rienda izquierda para empujar las espaldas a derecha, asegurar la pierna derecha a la cincha, desplazando el asiento a derecha. Cerrar la pierna izquierda atrás, obrando enérgicamente por presiones repetidas. Como siempre, alternar los efectos de las manos y de las piernas.

Grupa hacia dentro.- Provocar un paso de media vuelta sobre las espaldas, luego abrir rienda derecha elevándola, bajar la rienda izquierda cerrándola, asegurar la pierna izquierda a la cincha; desplazando el asiento a la derecha, cerrar la pierna izquierda atrás y obrar por presiones repetidas.

Espalda hacia adentro.- Desplazar las espaldas hacia la derecha como para tomar un cambio de mano, luego abrir la rinda izquierda elevándola; bajar la derecha cerrándola, asegurar la pierna izquierda a la cincha y desplazar el asiento a la izquierda. Cerrar la pierna derecha atrás y obrar por presiones repetidas.

En todos estos movimientos, las ayudas laterales (pierna izquierda y rienda izquierda para apoyar hacia la derecha y recíprocamente) predominan, y el caballo obedece a su acción enérgicamente. El animal apoya mirando el lado de donde proviene la acción.

Cabeza al muro y grupa al muro.- A medida que el caballo ejecuta el trabajo precedente, se va flexibilizando, llegando un momento en que las espaldas apoyan mas rápidamente que las ancas; entonces es conveniente regular su desplazamiento por la acción de la rienda directa, mas o menos baja, como rienda de sostenimiento. El caballo mira entonces del lado hacia el cual se apoya; la grupa hacia dentro se convierte entonces en cabeza al muro, y la espalda dentro, en grupa al muro.

Medias vueltas.- Cambios de mano y contracambios de mano de dos pistas. Se pueden hacer recorrer al caballo las líneas oblicuas de la media vuelta y del cambio de mano, haciéndole marchar en dos pistas, encuadrándole sin cesar entre las ayudas de la espalda adentro y de la grupa al muro.

Los contracambios de mano de dos pistas suavizan mucho al caballo, obligándole a cambiar completamente su equilibrio para pasar del apoyo hacia la derecha al apoyo hacia la izquierda, siendo por consiguiente el jinete dueño de repartir su peso. Es un procedimiento de doma excelente, pudiendo por si solo substituir los demás movimientos de dos pistas. No es, en efecto, lo mismo, la continuidad del apoyo, saludable al caballo, como las modificaciones de equilibrio en el sentido del apoyo.

Piruetas sobre las ancas.- Hacer describir al caballo una vuelta cada vez mas pequeña, esforzándose en mantener las ancas al centro; para ello bajar la rienda izquierda tirándola ligeramente; abrir francamente la rienda; hacer sentir enérgicamente las piernas para impedir que el caballo recule. Hacia la terminación del movimiento, aumentar la acción de la pierna izquierda mas atrás para impedir que la grupa sobrepase a la izquierda.

TERCER GRUPO.- Galope.- Partida.- Cambio de pie.

Galope.- Colocar el caballo como para la cabeza al muro en dicha mano, lo cual carga el posterior a la izquierda, manteniendo este equilibrio por semiparadas, si hay lugar.

Partida.- Apretar el caballo con las dos piernas aflojando la mano después de haber señalado una ligera oposición de la rienda izquierda destinada a parar un instante el peso en un desplazamiento adelante, haciéndole refluir sobre la espalda.

Cambio de pie.- En seguida, puede pedirse al caballo el cambio de pie. Este movimiento, cuando esta bien ejecutado, constituye uno de los criterios de la perfecta suavidad y buen equilibrio del caballo. No es más, en resumen, que un nuevo arranque con el pie opuesto. El modo más racional de obtenerlo es hacer pasar el caballo por el paso, antes de pedirle nueva salida sobre el otro pie. Este periodo intermedio de paso, es cada vez mas corto, y acaba por desaparecer a medida que la educación del caballo se hace mas completa.

W.Rosell


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