jueves, 22 de abril de 2010

El Caballo Peruano de Paso, sus pisos y enfrenadura, tercera parte

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trabajado a la cuerda, pues debe ser gala del aficionado evitar que su caballo dé siquiera un salto en la primera silla. La edad depende de la crianza, o sea del régimen alimenticio. Bajo la influencia del pastoreo acuoso que se acostumbra, están atrasados. El crecimiento es lento, los huesos faltos de solidez, los músculos sin pronunciarse, etc., etc. En muchos casos se crían tan mal, que viven en anemia, por más que se les alimente con granos, más tarde es casi ya orgánica.

A los tres años y medio puede tener casi toda su alzada si ha sido bien alimentado y ejercitado, y esa es la edad que corresponde para comenzar a trabajarlos porque son más flexibles y dóciles. A mayor edad han adquirido muchas veces defectos de carácter ya por sí o por la brusquedad con que han sido tratados.

El trabajo temprano favorece también el equilibrio, que abandonado puede cargarse sobre el tercio anterior o posterior, y corregir esos defectos adquiridos, es muy desagradable.

Al favorecer el equilibrio embellece su forma, pues es positivo que el jinete entendido es un escultor, modula al caballo.

CAPITULO IX
Enfrenadura o educación

Antes de dar las reglas, debo decir que para entender y encontrar el placer artístico de cabalgar, precisa primero que nada, comprender las reglas que rigen al "caballo motor"; las leyes del equilibrio del caballo y del equitador y de ambas juntas; la forma en que ellas se cumplen, ya sea en el caballo nacional o en el de trote.

El aire distinguido del animal, el movimiento rítmico y acompasado de sus reacciones engendran el equilibrio artístico que hace del jinete y el animal un solo todo armónico, proporcionado y elegante en el cual el hombre y el caballo educado realizan el máximo efecto artístico con el mínimo de esfuerzo físico, brusco, dañino, feo y peligroso a la vez.

Lamina Nº 7



Diámetro 12 metros (Torno). Debe caminarsele a una y otra mano, sin dejarlo salir del circulo (rodarse) ni entrar al interior (robar), en los sitios marcados quebrarlos solamente.
El porvenir de un potro depende mucho de los conocimientos y el buen gusto del chalán que lo educa, para saber sacar la mayor ventaja de este privilegio del caballo peruano.

De ahí desde las primeras síllas debe buscarse al animal el piso que más fácilmente y con elegancia ejecute, para evitar la artificial y cultivar lo natural, siendo del criterio que más se debe cuidar ésto al principio de su educación, que la soltura con que lo ejecute, porque no es posible pedir que dé lo que todavía no tiene; muchos creen cuando ven caminar un caballo arrogantemente, que eso es suyo solamente, no concediéndole nada al chalán; gran equivocación, pues si bien es cierto, como ya he dicho, que su natural es el piso, la calidad de éste y su armonía se debe a quien lo educó.

La falta de estímulo a nuestros chalanes, que si bien carecen de reglas técnicas para educarlos, muchos tienen la vocación innata del jinete, el tacto ecuestre, conduciendo entonces al animal con gran porte, el que al ser alabado por el público, si el propietario está cerca dice: "Es de mi raza", expresión simpática, debido al orgullo que siente por ser el feliz dueño de ese animal, el orgullo como siempre ciega, y en este caso, sencillamente, conviene en ser pariente consanguíneo.

Esta falta de estímulo para el chalán de parte de los propietarios es igual a lo que acontece con el público, y yo no sé por qué, cuando se trata del hombre y de algún animal educado, valorizamos más a éste; por ejemplo: pasa un caballo en magnífico piso, con actitud gallarda, con el equilibrio descrito y sale la expresión: "qué rico caballo"; y si trabaja bien en la enfrenadura: "qué hábil animal"; al hombre nada, a pesar de que el caballo está abajo y el hombre está arriba.

Lamina Nº 8


Cuando ya están bien quebrados y caminan francamente en el torno o sea en el círculo mayor, se les hace describir los círculos menores que coinciden con los sitios donde se les quebró en el torno, el recorrido debe ser completo a cada mano.


Bien, ahora voy a pasar de lleno a las reglas o ayudas que deben emplearse en su educación, las que siempre se comienzan con el bozal y se continúan como- intermedia en la educación con las llamadas cuatro riendas. Yo no quiero aquí extenderme en explicar ni introducir reformas tan fundamentales en la casi sin razón del uso del bozal, por lo que paso a describirlos.

1.- "Caminar" Al sacarlo a caminar debe hacerse de frente y acompañándolo a corta distancia otro caballo que lo amadrine.

2.- "Quebrar" Cuando ya camina más o menos franco, de trecho estrecho se le para y se jala la rienda derecha o izquierda sin brusquedad, presionando más la pierna contraria.

El jalado no debe ser de una sola vez, sino cediendo la mano a cada entrega que haga procurando que lleve el hocico atrás de la pantorrilla. Todo esto en varias lecciones hasta que lo haga a una y otra mano, a la menor solicitud. En todo el tiempo que dure esta enseñanza debe ser en línea recta antes de pasar al torno.

Conforme avanza la embozalada y desde luego la educación de los distintos movimientos, la jalada quebrada o recogida desde atrás de la pantorrilla, debe ser al estribo y, de aquí, de punta a punta del pecho con lo que toma más recogimiento, este trabajo lo señalo por ser costumbre, pues yo opino que enseñar algo malo para después corregir, es pérdida de tiempo. Si a la pantorrilla es mal hecho, y bueno al estribo o mejor a la punta del pecho, es así como debe comenzarse.

Lamina Nº 9

Preparación de “8”. Siempre dando las vueltas en el círculo mayor y cambiando de desplazamiento al cambiar de mano.

Desde que la flexión o quebrada la efectúan ya alta a los sitios buenos indicados, si se les quiere enfrenar en contraria, después de producida la llamada arrienda coja directa debe acompañarse con la contraria lateralmente.

Por las razones del desplazamiento del bípedo anterior con el uso continuo de la rienda coja, al cojear es conveniente usar una y otra para corregir los defectos de una y otra enfrenadura; pero al hacer una exhibición del caballo enfrenado ésta debe ser sólo a rienda coja o sólo a rienda contraria, y no como acostumbran cojear hasta que quiebren y después empujar con las contrarias quedando deslucida, como he dicho, la exhibición por el empleo de las dos manos.

3.- "Torno" (caminar en círculo). Una vez que el caballo camina directamente con franqueza y está quebrado, se le comienza a trabajar sobre un espacio circular de diámetro grande (diez o quince metros) (Lámina Nº 5) cuidando desde el principio que la segunda y sucesivas vueltas la hagan sobre las huellas de la primera, no permitiendo que se abran (rodarse) con la pierna de afuera, ni que se cierren (robar terreno) con la pierna de adentro. Así las huellas del caballo deben describir una circunferencia lo más perfecta.

Lámina Nº 10

“8” (Este esquema como todos han sido hechos a compás, no quiere decir que se recorra con esa perfección). Se da dos vueltas primero en el círculo y se inicia al ocho haciendo el cambio de mano y desde luego de desplazamiento en las marcas C. D. En los circulos grandes y chicos debe cuidarse el que no se rueden o roben.

Cuando ya caminen con libertad se les quebrará (o flexionará) en el círculo (Lámina Nº 7), siguiendo circulando, siempre al quebrarlos de afuera a adentro, si es a la derecha, rienda derecha y pierna izquierda, y vice-versa.

Una vez obtenido lo anterior en los sitios que se les quiebre, seguidamente se le mandará describir círculos pequeños (Lámina Nº 8). Todo esto entrando a una y otra mano, los círculos pequeños con las flexiones sin aguantarlos ni cerrar, sino pedir y soltar simultáneamente, cuidando que no deje de caminar marcando las cuatro patas.

Nuevamente trataré del desplazamiento para indicar que no se deje de emplear, por ejemplo, en el torno si es a la derecha desde que se toma la curva de la circunferencia el asiento debe desplazarse a la izquierda tanto como sea necesario para poner el cuerpo del caballo de acuerdo al círculo, la pierna izquierda un poco atrás de la cincha y la derecha firme a la cincha; a la izquierda ayudas invertidas. La pierna izquierda atrás evitará que el caballo ruede y su castigo los concentrará.

Lamina Nº 11

Doble “8” Objeto suavizar al caballo e irlo preparando para el caracol, ejecutandolo con las ayudas descritas.

4.- "Ocho" Esto no es más que describir dos círculos unidos cambiando de dirección precisamente en la unión, entrando por una y otra mano, a pesar de no ser más que describir los dos círculos, bien ejecutados con la ayuda ya señalada es el todo en la enfrenadura peruana. Ejecutando tal como se acostumbra, sin el desplazamiento, es decir, sin modificar el equilibrio al cambiar en el centro de mano, no da resultado. Bien efectuado es de suma importancia, pues es el único movimiento. como ya dije, que contribuye al equilibrio (aparte de la sentada y cejada).

El abuso del “8” suaviza indudablemente pero llega a la emborrachada a que me he referido. Siendo, como ya advertí, de gran importancia, he preparado varios esquemas y son: (láminas 9, 10, 11).

Como todo trabajo debe iniciarse en el circulo mayor, que es en el que se comenzó la educación, debe darse en ese mismo circulo, por lo menos, dos vueltas completas, que éstas sirven para juzgar el porte del animal, es decir, piso parejo sin variar; soltura: juego de manos recogido o arboleo; cuello alto; cabeza bien colocada; línea vertical de la frente; contracción de los riñones, recogimiento, concentración, rienda suelta, es decir, sin apoyarse en el bocado y saboreo de éste, claramente en el equilibrio descrito; caminar franco en espera de lo que se le mande ejecutar sin cometer los errores de rodarse y robar terreno. En una palabra, es aquí donde debe juzgarse al caballo enfrenado.

Lamina Nº 12

Caracol. Antes de ejecutarlo debe darse dos vueltas en el torno y cerrándolos cuidando su piso y porte procurando que se entreguen lo más aproximado al centro y de allí salir en el mismo piso describiéndolo contrariamente hasta llegar nuevamente al círculo o sea al torno. Su ejecución a “caballo destapado” es la misma, que en vez de entrar en piso se entra con toda velocidad posible sin que haya tratrabillo.

Todo entrando por la derecha, como ya he dicho, y con la salida respectiva, cambiándolas en CD que quiere decir, cambio de desplazamiento. En los círculos menores verdadero “8”, cambiando como siempre ayudas en la unión del espacio comprendido entre C y D, entrando por una y otra mano como en todas las figuras; caminar en el círculo mayor como ya se ha descrito, tomar los círculos del “8" grande y ejecutarlo, seguir las flechas y ejecutar el “8" menor.

Todos los “8” bien ejecutados, como se comprenderá, equilibran y movilizan al caballo, los hacen francos al caminar a la voluntad del jinete y atentos a cualquier indicación, sin ser ellos los que a cada paso quieran cerrar.

5.- "Caracol" Tiene por objeto desplazar y movilizar el anca (cuarto posterior). Se ejecuta con las mismas ayudas del caminar en circunferencia cerrándolo en cada vuelta hasta llegar al centro en el cual se provoca la flexión con rienda coja o contraria; y se les deja rodar en su piso (si está concentrado) y se les cierra.

Es en este momento sólo cuando debe actuar la pierna interior con golpe de estribo o taco, para hacerle botar el anca. Bien ejecutada esta figura deben entrar y salir haciendo el mismo recorrido y en el mismo piso.

Los errores de esta figura son también el rodarse y robar, y no cerrar en el centro.

El "caracol" se ejecuta también en el "8" (lámina 12).

Lamina Nº 13

“8” en caracol. Bien ejecutado es lo que más suaviza en la enfrenadura y es de lucimiento. Su abuso origina la “emborrachada”. Puede hacerse también a caballo destapado.


6.- "Rastrillar" Se ejecuta a uno y otro posterior aprovechando si fuera posible de una ranfla como el bajar de un puente, si es a la derecha, conjuntamente se jala la rienda de este lado (después de haber buscado contacto) seca y suavemente, se desplaza el cuerpo a ese lado metiendo la montura con el asiento y riñones, teniendo las piernas firmes, soltando enseguida; y a la izquierda las ayudas que corresponden así a ambos posteriores hasta conseguir su metida. Este trabajo lo prepara para la sentada y cejada.

7.- "Sentar" (parar) Es como lo anterior con la metida de ambos posteriores las ayudas del rastrillar actuando bastante hacia el centro de la montura. Esta y el ajustar las piernas a la cincha deben presidir a las riendas.

Si fué desde el principio de la educación bien empleado el desplazamiento, es aquí donde se nota su utilidad.

Lámina Nº 14

El “6”. Cuyas reglas de ejecución ya se han dado, y debe ejecutarse como todo después de haberles paseado por el circulo en dos vueltas, realizándolo a una y otra mano.

8.- "Cejar" (paso atrás) Una vez que el caballo sabe rastrillar, se le va pidiendo un paso atrás después de haber parado con las ayudas del rastrilleo, cediendo siempre las manos, es decir, que éstas no tiren o jalen continuamente sino cada vez que se mete la montura.

A pesar de ser un movimiento retrógrado, bien ejecutado debe ser diagonalizado, aquí también la utilidad del desplazamiento.

Cuando el cejar lo hace moviendo conjuntamente la pata y la mano del mismo lado (lateralmente) disminuye a la vista la talla del caballo y se le quita movilidad o sea salida rápida, pues no hay concentración.

TRABAJO A CABALLO DESTAPADO

Cuando todo lo anterior se efectúa con tranquilidad, recogimiento, etc., etc., a la menor indicación, se inician éstos, que son la prueba definitiva de la terminación de la enfrenadura, es decir, que el caballo es de toda confianza, está seguro.

Siendo el primer movimiento en "caracol”, dando dos vueltas en el circulo mayor en piso, se manda fuertemente haciéndolos arrancar pasando en su velocidad a un galope destapado. Hecho ésto a las dos manos, desde luego llegando a cerrar en el centro, se hace el “8”, en la misma forma, por supuesto a menos velocidad por ser los círculos menores.

La velocidad en el arranque y al cerrar, a más de la buena actitud, sin descomponerse, que es la buena enfrenadura, depende del brío y de la ligereza del animal.

Prueba fuerte, pero necesaria es el “6" (Lamina Nº 14).

Después de dar dos vueltas al círculo en piso, se entra por el 1, en el 2 se sienta y se ceja hasta el 1, de aquí se arranca a toda velocidad posible hasta el 3, donde se le cierra entregando. Hecho esto a una y otra mano es el dominio absoluto del caballo y donde más indispensable se hizo el desplazamiento.

Con el exceso o abuso del trabajo anterior se corre el riesgo de acuñar el piso. Esto se corrige con las siguientes ayudas: al sacarlo a caminar conjuntamente se ha de mover el asiento de uno al otro lado, acompañándolo de golpecitos respectivos en el costado con los estribos. (A propósito de esto, no dejaré de indicar que han habido jinetes que efectuaban esto aun poco más atrás de la cincha, produciendo cuando querían un sonido fuerte, y más, cuando el caballo estaba sudado; esto se llama planetear).

Cediendo la mano se repite, y si se aprovecha una bajada, por insignificante que sea, su resultado será de gran ayuda.

Siempre se llega a la terminación de una inteligente combinación de las ayudas descritas más adelante de este folleto, tales como: manos, desplazamiento y piernas.

Al profano en equitación le es muy difícil captar esto de las ayudas en forma detallada, y apreciar la armonía entre ellas y lo que el caballo ejecuta. Las ayudas entran en toda acción o movimiento del caballo, las que sólo se dejan de emplear cuando no se les monta, pues aunque hemos dicho que la educación se efectúa en un año, ésta sólo deja de realizarse cuando el caballo está sin jinete, de aquí que buenos caballos, bien enfrenados pasan a manos de personas no conocedoras y a poco tiempo su enfrenadura y su piso están destruidos.

Olvidaba referirme a la espuela y ésta debe usarse casi al mismo tiempo que el bocado, acostumbrándolos poco a poco a ellos, pues los toques primeros deben ser muy suaves y no repetidos para evitar el peligro del coleo.

Cuando se emplea como castigo, deben ser aplicadas hacia atrás y con fuerza, produciéndose las rasgadas de gala. Debe tenerse presente el dicho muy antiguo: “que a mejor caballo, mejor espuela".

Nota. Las cuatro riendas o sea bozal y bocado debe iniciarse cuando la educación del bozal esté avanzada y trabajen bien en el torno, quiebren, paren sin sentar o rastrillar (este trabajo se debe iniciar con las cuatro riendas, desde luego al principio sin que sientan el bocado).

Las riendas del bocado al comenzar deben ir sueltas, sin actuar, para impedir se acobarden con la sensibilidad de los llamados "asientos", y poco a poco al ir trabajando en los "8" y "caracol" deben ir haciéndose presente cada vez más quedando a la larga la falsa rienda o bozal sólo como correctivo.

Después desaparece el bozal, siendo reemplazado por la gamarrilla, que une la boca y en su memoria teman al correctivo. A propósito de haberme referido a los "Asientos", éstos son el espacio comprendido entre los molares y colmillos de la mandíbula inferior, su más o menos sensibilidad es lo que determina lo que llamamos con brío o lerdos a la boca.

Cuando aun caballo se le quiere abreviar en la enfrenadura para una exhibición, la víspera o antevíspera se les rompe los "asientos" haciéndolos sangrar, ejecutándolo con el puente del bocado o cambiando éste por una tira de cuero, se busca el contacto y por el tacto del jinete se sabe que se está en los "asientos", dando entonces un tirón tan fuerte como sea necesario y rápido.

Esto nunca debe hacerse teniendo las riendas sueltas, sin contacto, porque su efecto seria dañino, produciendo las sofrenadas tan temidas, las que en lugar de retener la vertical, se salen de ella.

Cuando se quiere enfrenar a rienda contraria, ésta se va marcando su actuación desde que comienza a usarse el bocado; al principio, como es natural, prescindiendo la directa o coja, seguido del desplazamiento, así progresivamente hasta que obedezca a ella, siendo cada vez más suave y breve el uso de la directa, usándola con pequeños, recogidos y rápidos, o golpes con la mano libre hasta que no sea necesario.

Ya he explicado que el trabajo diario debe usarse de una y otra rienda para evitar el desplazamiento exagerado de la espalda.

Jurado

Las apreciaciones de éstos y su puntaje en cuanto a constitución debe tener presente la característica ya descrita en el capítulo II, que como puntaje en la clasificación, a mi concepto, si no hay profundas desconformaciones, debe ser menor que el de la calidad del piso, suavidad, elegancia, etc., puesto que esta es su verdadero distintivo, y en lo que respecta a enfrenadura cuidar las reglas que ya se han dado y exigiendo que se trabajen con una sola mano si es a rienda contraria, cogiendo las riendas parejas en la mano y éstas de abajo hacia arriba, y si es a rienda coja la mano de arriba a abajo.

A la talla debe dársele un gran valor.

Son de castigo todas las rodadas y robadas á las que me he referido así como el cerrar sin que se les pida, el abrir la boca al sentarlo y el cejar no en línea recta y sin diagonalizar el paso y con la cabeza completamente tras la vertical o sea encapuchado.

Lima, Julio de 1945.

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