jueves, 22 de abril de 2010

El Caballo Peruano de Paso, sus pisos y enfrenadura, segunda parte

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1º -Un regulador.- de la velocidad en la marcha y éste es la cabeza: a mayor altura menor velocidad.

Este regulador tiene un punto neutro para no permitirle el apoyo en el bocado (cargarse) ni destapar (nariz al viento).

Este punto neutro todos los caballos lo tienen, unos a más y otros a menos altura de la cabeza según la forma y largo del cuello, y se encuentra poco a poco, desde luego, con el uso atinado hasta que la comprendan, y el jinete lo encuentra levantando una de las riendas del bocado, si es en línea recta cualquiera y si es en círculo la de afuera para levantar la cabeza.

Conseguido, se toca con el estribo, talón o espuela al pelo en la cincha para bajarlo (la espuela al pelo y en la cincha es el bajador por excelencia muchísimo más poderosa que los distintos bajadores o martingalas) digo estribo, talón o Espuela dependiendo su uso del brío o sensibilidad del caballo que se monta; en ese subir y bajar cuando el caballo deja de cometer la falta citada es el punto neutro que conviene conservar o sea el tacto en la boca;

2º -Un motor.- La forma la parte posterior desde los riñones, y su dominio lo ejerce las piernas y espuelas, el bocado muy suavemente, actuando las piernas en combinación con los estribos, talones o espuela a la cincha, lo frena, es decir los posteriores van adentro bajo la masa.

Si esas ayudas se retienen en forma suave e intermitentemente no puede avanzar, está frenado; principio de concentración.

De esta actitud que se le ha colocado cambiando la espuela o talones hacia atrás de la cincha, se le acelera para partir la marcha hacia adelante, sin permitir que antes haya hecho movimiento de retroceso de uno u otro posterior, si lo hubiere hecho volver a la actitud de frenado y acelerar enseguida, conseguido: principio de impulsión .


Lámina 1

Caballo “Atila” 1er. Premio en la Tercera Exposición Zootécnica Nacional en 1935. Propietario W. Rosell, Criador Luis Ganoza V., hacienda “La Encalada” Trujillo, Jinete tomado al azar. A mas de su mecanismo descrito del caminar, obsérvese el levantamiento de espalda, libertad de pecho, cuello alto, línea de la vertical de la cabeza, riendas sueltas o sea sin apoyar, energía en su actitud, todo aproximado al equilibrio de la Alta Escuela. Enfrenado por el maestro Francisco González, en Trujillo.

3º -Un amortiguador.- que es el tercio anterior que solo se hace presente en la combinación del motor y el regulador;

4º -Una llave.- que viene a ser el riñón que permite frenar con su contracción y en su elasticidad o facilidad de movimiento, permite romper la marcha.

El vapor de este motor o su fuerza lo da el conveniente uso de frenar o romper la marcha con la atinada cadencia de la mano, pues el continuo uso del frenar y arrancar lo violenta; a mayor violencia mayor motor (principio también de impulsión).

Como se ve la importancia del motor-caballo está en sus extremos, cabeza y posteriores, ayudados grandemente o permitidos actuar por los riñones que sirven de bisagra.

Aceptado este principio o comparación en el que queda claro que el avance del caballo de paso es lateral, pues iniciado su movimiento con uno de sus posteriores que son el motor sale el anterior del mismo lado, y siendo así, paso a describir su andar o caminar.

Se mueve el posterior izquierdo y entra bajo la masa mandando la salida del anterior izquierdo, el posterior izquierdo toca tierra y el anterior está todavía en el aire, quedando el caballo, en apoyo diagonal o sea posterior izquierdo y mano derecha; el posterior derecho que quedó atrás se levanta para que al tocar tierra el anterior izquierdo entrar bajo la masa pisar o pasar la huella que deja el anterior izquierdo, así alternativamente. (Lámina Nº 1).

Con esta explicación solo me queda definir a continuación cada uno de los que llamamos "piso".

Primero: El "SOBREANDANDO".

Es el cual en su ejecución y taconeo al oído es más unido debido a la inmediata sacada del anterior con relación a la metida bajo la masa del posterior. Este paso es el de mayor actividad y constituye uno de los de mayor avance (siendo el más fácil de obtener artificialmente por un trabador).

Segundo: El "PASO LLANO".

De este hay varios y son:

a) "PICADO" El más difícil de llegar a diferenciar del "sobrenadando” pues solo se diferencia en un pequeño atraso del movimiento del posterior con el anterior, haciendo un pifiada y por esto agudo su taconeo y al caminar levantan la espalda y por consiguiente al tocar tierra lo hacen con mayor fuerza. El levantamiento de la espalda y golpe de la mano es muy visible a la vista y al jinete que lo monta.

Los caballos que dominan este paso son muy raros y los que lo tienen se presentan con las siguiente características: arrogantes con juego en el pecho y con la cabeza levantada, mucho entusiasmo. Todo esto producido por su natural alegría, impulsión o voluntad y deseo de caminar;

b) "EL GATEADO" Cuyo principio de ejecución es semejante al anterior diferenciándose de él por lo tranquilo y porte, por su suavidad y gran avance, así como es el piso que menos varía o nunca lo varía ya sea caminando despacio o a todo andar.

A propósito de este "piso" debo decir que en el Concurso a que me he referido al principio de este folleto, hemos visto tres animales que lo lucían: una yegua “Mariposa” del señor Santiago Acuña, y dos potros. Los potros "Limeñito" de los señores Aspillaga Anderson, y el "Príncipe" del señor Federico La Torre Ugarte (padre e hijo) que en su andar creo se les puede comparar con un nadador a brazadas contra la corriente, pues en el formidable caminar de estos caballos a más de verlos cogerse de la tierra en su gran avance, daban la ilusión que era la tierra la que se deslizaba bajo sus cascos;

c) “EL BOBO” Cuyo principio de ejecución es semejante a los anteriores y diferenciando de ellos por lo pausado, por el taconeo fuerte y porque en su porte llevan la cabeza más bien baja con pequeños movimientos de oscilación.

d) "EL GOLPEADO" Cuyas características son: atraso en la combinación de patas y manos que ha descrito y por ello fáciles de tomar la diagonalización (trote) gran levantamiento de las espaldas y mayor golpe en su actitud de los anteriores al posar tierra.

Estos caballos en la ciudad de Trujillo, los poquísimos aficionados a montar el de trote, que habíamos, nos servíamos de ellos a los cuales después de cortarle la cola (como se usaban entonces los de trote), y darles el aspecto de tales con el galápago y las riendas, los trabajábamos en la arena muerta del mar, cruzábamos terrenos surcados, etc., etc. Valiéndonos de estos medios los forzábamos sin pararlos salir al galope consiguiendo su diagonalización o sea el trote.

De los pasos hasta aquí descritos la superioridad de cada uno de ellos entre sí se resuelve al escoger el mejor por la soltura conque lo ejecuta, distinguiéndose ésta por la mayor metida bajo la masa de los posteriores lo que hace pisar o pasar la huella de los anteriores, salvo el caso del "Gateado" que como lo hemos visto es a brazadas posando las manos muy hacia adelante del aplomo no permitiendo que los posteriores lo alcancen; pero, siempre bajo el centro de gravedad.

Contribuye a valorizar cada uno de estos "pisos" a más de la soltura al ejecutarlo, el porte elegante y distinguido, la demostración de gran carácter, el juego de pecho, el recogido de manos, el arboleo, el bracear y todo aquello ejecutado con armonía y diremos con orgullo, por ser estos los únicos que lo ejecutan.

Dejo de describir el llamado "Aguilillo" por no considerarlo entre los "pisos” de valor, pues viene a ser un sobreandando menudito, sin ninguna elegancia.

CAPITULO IV. Equilibrio

Antes de entrar a tratar de la enfrenadura, que desde luego me anticipo a decir que lo que al respecto se les enseña es muy poco, quedando reducido a: círculos, vueltas, medias vueltas, sentada y cejada, que concretándose, a eso en breve tiempo puede aprender, justificando sólo la demora de un año que acostumbran los chalanes para entregar los caballos educados a nuestra usanza, precisamente, a más de lo que llamamos "asegurado" que es estar en su piso fijo y definido, con la boca suave sin cargarse o apoyarse en el bocado. Esto viene a ser el equilibrio para lo que nuestros chalanes no tienen más recurso que el tiempo, eso justifica la demora.

¿De dónde nos quedó el equilibrio de la Enfrenadura de nuestros caballos...? ¿De la equitación española o portuguesa?

Yo no sé la influencia que pudo haber en el Virreinato de una u otra, mi concepto es que fue la portuguesa. La escuela española según la vimos con el gran “Cañero”, célebre rejoneador y desde luego equitador español, es su equilibrio en las manos, con cuello algo bajo desde luego espaldas también bajas, dominando la cabeza con las largas piernas de los bocados que usaba, y con esta actitud los posteriores o el motor sin estar constantemente bajo la masa por su poca elevación del cuello quedando derribados o sea apoyados hacia adelante.

En vez el elegante equitador portugués don Ruy Da Cámara, de fama sobresaliente En España y Portugal de quien he leído halagadoras criticas en periódicos de España, en que se le llama? "el caballista de todas las épocas”, dominaba la cabeza con la espuela al pelo y a la cincha sin usar el bocado, mandaba fuertemente y sostenía el motor bajo la masa con cuello alto a todo lo que daba el caballo, en una palabra tenia al caballo en toda la presentación entre las piernas y manos o sea en "alta escuela', perfecta y constante, que por aproximarse su actitud en el equilibrio a la actitud de nuestros caballos, es mi opinión que de allí nos quedó.

Ya que me he referido a la alta escuela, voy a describir muy lacónicamente prescindiendo de toda figura retórica, aunque el arte de la equitación (que viene a ser solo esta parte) para quienes poseen el don de escribir en prosa, es tema precioso que, con conocimientos técnicos, puede brindar a los lectores un placentero entretenimiento transportándolos en alas de la imaginación a los campos del ideal máximo.

La equitación como arte es llamada la más difícil de las artes, pues se ejecuta a diferencia del pintor, del músico o del escultor, con un ser animal de inteligencia y voluntad como es el caballo.

Como ya he dicho, creo necesario esta descripción porque juzgo que la actitud de nuestro caballo bien enfrenado es el de la Alta Escuela. siendo esta actitud o equilibrio mas fácil de conseguirla en el caballo peruano por su nobleza a la vez que gran carácter, brillo en la boca y a la acción de las piernas, tacos o espuelas, dando facilidad para el tacto ecuestre porque sus avances son llanos, es decir sin el salto de la diagonalización del trote.

Bien, para describir este equilibrio de Alta Escuela, diré que al Paso, al piso o al galope o cualquier otro aire deben llevar la cabeza a la altura que su cuello le permita al jinete encontrar el punto neutro en el apoyo de la boca en el bocado, vertical la línea de la frente o un poco adelante, (Lámina 2).

Lámina 2


contraídos los riñones en proporción a la altura de la cabeza, desde luego posterior al centro de gravedad, y por estos movimientos la espalda libre y marcada hacia arriba con expresión en sus músculos, ojos, orejas y metida de los posteriores, de gran carácter demostrado por el deseo de andar o impulsión natural o dada, indispensable para tomar esta actitud o equilibrio.

Todo esto, armónicos con la monta del jinete completándose con esa impulsión, o deseo de caminar o estado de violencia no sea una defensa, permitiendo en ese estado al caballo a someterse no sólo a la acción de las ayudas materiales, sino a obedecer casi a la transmisión del pensamiento, llegando a entregar la mandíbula inferior¡ al contacto de la rienda, que el caballo nuestro lo manifiesta no por efectuar el saboreo del bocado con la boca seca en un abrir y cerrar la boca, es decir mover las dos mandíbulas continua y desordenadamente, sino subiendo y bajando el puente del bocado en busca de apoyo y con la boca húmeda.

En este estado al hacer el saboreo lo hace moviendo solo la mandíbula inferior. Como se comprenderá desaparece toda resistencia al bocado accionado por la mano, ya sea marchando directamente o al pedirles algún movimiento, al sentarlos y al cejarlos, quedando el caballo como se dice a voluntad del jinete o sea metido y dominado entre las manos y las piernas.

No hay que confundir esto que es enfrenadura con la no cargada, ya sea por falta de voluntad para caminar más ligero u obedeciendo al “piso" rítmico enseñado con las continuas paradas sin concentrar y llevando la cabeza delante de la vertical. Estos caballos así se les llama "bien entablados" y no les corresponde el “bien enfrenados".

En todo lo anterior las riendas no deben estar cortas, sino flojas para permitir pasar la impulsión, pero siempre listas a establecer contacto, permitiendo así la libertad del cuello, con lo que se siente claramente crecer al caballo, pues da la sensación que se sube sobre las manos. Es entonces, y solamente entonces, cuando el jinete puede hacer la gala de cambiar las riendas por débiles cintas de papel. El equilibrio así descrito viene a ser el del caballo perfectamente enfrenado cuyas reglas de movimiento más adelante las daré.

Lámina 3
Caballo “Califa”.- Propietario, señor Fernando Reusche.- Hacienda “San Fernando”, Pachacamac. Enfrenador: Amador Carrera.- Montado por Eulogio Vilches.- (Bastante bien enfrenado dentro de los errores actuales).- Nótese el doblez del cuello, el entregar del hocico bajo, la pérdida de altura del cuello, su desequilibrio absoluto dando la impresión que si se le empuja de adentro puede caer. A este caballo lo he montado y a mi concepto tiene extraordinarias condiciones para una enfrenadura de lujo.

CAPITULO V
Enfrenadura

Si el andar o piso de nuestro caballo es único en el mundo, lo es también única su enfrenadura, siendo distinta de todas las autóctonas y de las de escuela en sus tres etapas, o sean equitación ordinaria, equitación de valorización y equitación de alta escuela, teniendo mucha semejanza con ésta como lo hemos visto en su equilibrio, y salvando algunos errores profundos que creo sean debidos a que nunca hubo nada escrito sobre ella y han ido degenerándose por no saber el efecto de las ayudas, las que fueron diagonales (de alta escuela) convirtiéndose en laterales (de escuela ordinaria) y es por esto que desvalorizamos la enfrenadura a rienda coja (rienda directa) y damos mayor valor a la contraria.

Si en la rienda coja no se cometiera el profundo error de ayudar con el estribo interior o sea del mismo lado hacia el que se está haciendo actuar la rienda para hacer la vuelta o doblar el cuello al quebrarlos, y entregar cuando están acabados, se ejecutaría la escuela de valorización, la que resultaría ayudando con el estribo, taco o espuela de afuera para plegar al caballo mandando los posteriores hacia adentro y evitando así la gran inclinación de la espalda hacia afuera (Lámina Nº 3) y el completo despliegue del motor, el que queda claramente como un motor que se va en banda (Lámina Nº 4).

Lámina 4


Nótese posteriores fuera del centro de gravedad, muy distantes uno de otro, realizando por su falta de concentración lo que llaman cuarteando. Los mismos defectos de desequilibrio reflejados en la monta del jinete.


Si las ayudas citadas se realizaran, es decir la rienda interior y la pierna de afuera, quedarían diagonalizadas, las que hacen crecer grandemente al caballo (Lámina Nº 5), actuando sólo la pierna interior después que el caballo entregó el hocico, como se llama, para que despidan la grupa, punto básico distintivo de nuestra enfrenadura, pues todas retienen la grupa, para aprovechar el mayor poder en su motor.

En la rienda contraria el uso indebido de la ayuda de la pierna interior hace diagonalizar las ayudas, pero, en este caso, sin valor artístico ninguno (Lámina Nº 6). Usando la rienda contraria con la ayuda de la pierna del mismo lado las ayudas quedan laterales (escuela ordinaria) o sean las de más poder, sin valor en una equitación sabia como le llaman.

Tomando sólo valor en nuestra enfrenadura por el que al ejecutar se toman las riendas parejas en una mano a más o menos cuatro dedos de la altura de la cabeza de la montura, adelantándola un poquito más hacia el momento de tenderlas, pero nunca a medio cuello o a más como acostumbran algunos chalanes, vicio que cuando yo he sido Jurado, por suaves que manejen, no los premié.

Y a propósito de lo que digo que se toman las riendas parejas en la mano, esto no quiere decir que existe la enfrenadura a rienda pareja, como han pretendido sostener algunos chalanes y aficionados, porque a la insignificante inclinación del cuello hacia un lado, ya no hay más riendas que la coja si ésta se maneja, o la contraria, ya que es sabido que no hay efecto sin causa. De manera que los aficionados y chalanes deben olvidarse que sus caballos están enfrenados a riendas parejas, las que por razón no existe.

Lámina 5

Caballo “Jazmín”. Propietario y criador señor Mario L. Cánepa, Hacienda Puente. Chalán Eulogio Vilchez. Manejado con ayudas diagonales o sea rienda derecha (coja) y pierna izquierda.

Nótese que por la concentración de esas técnicas ayudas, el posterior izquierdo en apoyo está bajo la masa o sea en el centro de gravedad y el derecho cerca (motor Impulsor), espalda alta, cuello igual, flexionando o entregando a la punta del pecho obedeciendo esto a que el cuello no es exageradamente doblado, sino, flexionada la nuca, por consiguiente el caballo sin derrumbarse y por esto su equilibrio vertical, pudiendo así el jinete estar de acuerdo o sea perfectamente sentado, con riñones adentro haciendo uso del desplazamiento.


Decía que es única en el mundo, porque obliga en las vueltas o movimientos a entregar completamente el hocico o la pierna del chalán, estribo o punta del pecho, según el avance de su educación, y botar el anca o grupa hacia afuera. Ambas cosas ajenas a todas las enfrenaduras o equitaciones, si bien es cierto que en la alta escuela al caballo se le flexiona (o quiebra sobreparado o trotando), pero se ejecuta al contrario; si está caminando en círculo se jala la cabeza hacia afuera y se manda con la pierna interna y la flexión debe ser ejecutada de la nuca y nunca por consecuencia de doblar el cuello, reteniendo por supuesto la grupa. Bien, concretándome a las enfrenaduras, éstas son tres, usándolas con rienda coja o rienda contraria, tal como paso a describirlas.

PRIMERA.- La "Sobre las cuatro patas", que es cuando todo su movimiento la hacen caminando, marcando su piso y sin variarlo aún cuando están rodando, antes de entregar y al entregar, conservar el piso al rodar es difícil porque siempre les falta concentración por las defectuosas ayudas que he explicado y esto la hace casi la totalidad, como llaman “cuarteando" (Lámina Nº 4).

SEGUNDA.- La "Sobre la mano" se caracteriza porque al cerrar o entregar fijan y giran sobre la mano interior (sin defensa para terrenos accidentados); y

TERCERA.- La del "Capeo", que se usaba para nuestra abandonada suerte nacional del toreo a caballo, que es sobre las cuatro patas, pero sin entregar para no perder tiempo, muy vaciados y despidiendo la grupa rápidamente para evitar las cogidas, todo ejecutado con gran arranque y velocidad a una y otra mano.

Queriendo dejar definido el Uso de la "rienda coja" y la "contraria" diré que la primera actúa o jala la cabeza hacia el lado del movimiento. Para usarla se toma las riendas en una u otra mano y con la libre se pide el movimiento o se les quiebra.

Cuando están bastante suaves y sensibles se maneja con una sola mano y en este caso se toma las riendas con la mano de arriba a abajo, quedando entonces los dedos hacia adentro y actuando éstos por el juego de la muñeca. Y en la contraria, que actúa de afuera hacia adentro, es decir al voltear a la izquierda, se manda con la derecha, pegándola al cuello; debe tomarse las riendas parejas y la mano de abajo para arriba para que no haya lugar a cojear.

Toda intervención si es con la rienda coja en una exhibición de la otra mano, descalifica la exhibición, igualmente al exhibirlos con rienda contraria.

Lámina 6

Caballo sin motor y como resultado caballo y jinete en un absoluto desequilibrio.

CAPITULO VI
Ayudas

Se disponen de cuatro: la vista, las manos, el desplazamiento y las piernas, y con el buen uso de ellas, atinada y ordenadamente, queda un caballo suavizado a obedecer a la menor indicación que se le haga, quedando el animal completamente metido en las manos, piernas ya merced del asiento, para que así las manos no sean usadas tan toscamente y sólo actúen como indicadores y retenedores de la vertical.

LA VISTA.- Es la indicadora de la actitud y porte de la cabeza a la vez que observa el disgusto, manifestado con las orejas en un exagerado cerrar y cerrar, cuando se les castiga.

LAS MANOS.- En su suavidad hacen el tacto ecuestre que en el caballo peruano es muy fácil como ya lo he explicado. De frente, su misión es buscar y retener la vertical en la línea de la cabeza, retener el avance y dar libertad para evitar que se apoyen, al voltear jalar o pegar, según se manejen con coja o contraria, y al parar retener, y al cejar jalar.

EL DESPLAZAMIENTO.- Llave de toda buena enfrenadura que desgraciadamente ya no lo usan nuestros chalanes, a pesar que al quebrar lo empleen con toda fuerza y brusquedad en lo que llaman meter la montura y lomear.

Como se ve el desplazamiento no es más que meter la montura, lo que fue al principio tosca y duramente, debe continuarse en toda la educación del caballo y siempre que se le maneje, desde luego cada vez más suave y casi no visible para los espectadores, pero si sensible al caballo, con solo retener la pierna interna, inclinar el asiento hacia afuera y ajustar la pierna también de afuera.

Esto, bien hecho, como digo, es la llave en nuestra enfrenadura y en todas las equitaciones, presidiendo suave y actuando con más fuerza en el momento justo de usar la rienda coja o contraria, y así cada día será menor la acción de éstas y evitará ese agarrar y soltar riendas, cuando están manejando los caballos, sobre todo cuando hacen el alarde de usar cintas.

Digo que es la llave porque sensibiliza y maneja la parte móvil o bisagra del motor que viene a ser el riñón. Es este punto, quizás el de mayor deficiencia de la actual enfrenadura, en la que ha desaparecido toda la eficacia en los movimientos violentos demostrados en el caracol destapado y el seis, que no lo pueden ejecutar.

En los últimos caballos que he montado enfrenados por distintos chalanes, sólo uno he encontrado con sensibilidad notable que a la acción del desplazamiento se entregó en contraria y al meter y lomear puso los posteriores muy adentro, tomando casi el huachano. Bajo el mismo desplazamiento sentó y cejó, advirtiendo que su chalán sólo lo exhibió rienda coja. (Los aficionados y chalanes recordarán porque lo hice ante el público).

He montado otro, aún premiado por mí mismo, en enfrenadura, que no hizo caso al desplazamiento ni aún con toda fuerza y brusquedad, al extremo que un aficionado al notarlo me dijo: "Se Encontró usted con un adoquín", y a la verdad me parecía estar montado en una roca.

Debo decir que esos caballos sin una enfrenadura eficaz voltean a una y otra mano con una suavidad casi extremada después del primer llamado y se quedan girando y girando como una centrífuga, teniendo su centro de gravedad en las espaldas, que si no se cometiera el profundo error, ya anotado, de tocar o castigar con el estribo interior, ejecutarían la rotación sobre ellas, pues describe un circulo menor en sus huellas con las manos, y mayor el de los posteriores. Giran como una centrifuga porque el continuo trabajo en esa forma, y nada más, los emborracha, al extremo que he visto que para que enderecen el cuello o giren al otro lado, tienen que usar de la mano para empujar el pescuezo.

Esta gran falta del uso del desplazamiento se hace notable en todos los movimientos, por eso es que al caminar en círculo, rodar o en el ocho, se les ve rectos, de la grupa al nacimiento del cuello, y sólo cóncavos en el cuello con la espalda botada hacia afuera, en vez de ser cóncavos con relación al tamaño del círculo que están describiendo desde la grupa al cuello, y sólo flexionar a la nuca, la que se consigue sólo tocando o castigando con la pierna de afuera para que se concentre.

LAS PIERNAS.- Sobre las que ya me he referido al tratar sobre el "caballo motor" y el “equilibrio", ampliaré su uso como ayuda, y es usándolas a la vez impulsan o sea que mandan hacia las manos del jinete las que deben permitir partir la marcha: al quebrarlos, en los círculos y al entregar manda la de afuera y retiene la del interior; al sentar si se pegan a la cincha, los para; si alternativamente se toca una u otra acompañadas del desplazamiento, los hace retroceder (cejar).

Esta se usa con la presión debida, con el toque del estribo, talón o espuela, según la sensibilidad del caballo.

CAPITULO VII
Embocaduras

Otro punto de gran importancia olvidado, usándolas igual para todos los caballos, teniendo éste casi todos embocaduras distintas, por ejemplo:

Un caballo de cuello largo, bien equilibrado en su porte natural, de boca suave, debe embocársele alto con bocado de puente grueso y piernas relativamente cortas.

Si ese caballo se le pone bocado bajo, de puente delgado y piernas largas, se encapuchará, es decir se pondrá tras de la vertical con todos los peligros, como el manotear o chapalear, el acuñarse y si están enfrenados a rienda contraria rodará y rodará al cerrar sin entregar por llevar el hocico pegado al centro del pecho.

He montado uno de éstos que ha estado muy bien enfrenado, pues rueda en todo piso, cometiendo esa falta ya más con el resabio de tascar con ambas mandíbulas en esa actitud, el bocado.

Otro de cuello corto con o sin golpe de hacha debe ponérsele el bocado en la forma descrita dañina para el anterior, porque sus defectos son todos los contrarios.

Hay otros bajos de espalda, cuello al revés que destapan mucho. Deben embocarse muy bajo, casi tocando los colmillos y la barbada relativamente floja. Por supuesto, estos caballos cuyos defectos no pueden ser corregidos con los conocimientos de nuestra enfrenadura, sólo deben prepararse para el trabajo, y no para una enfrenadura de lucimiento.

En fin, para embocar bien, precisa juzgar la constitución de espalda y cuello.

CAPITULO VIII
Edad de ensillar

Como algunas personas encontrarán deficiente este folleto, porque no trato de la anatomía, enfermedades y curaciones, porque habiendo tantas obras de profesionales, sólo me quedaría el copiar.

Así como en los detalles del amansamiento, de como debe ponérsele la jáquima, el tapa-ojo, las jergas, montura, etc., etc., pero sí diré que el animal debe estar completamente manso llegada su edad de ensillar, es decir, acostumbrado a la montura, cincha y baticola,

2 comentarios:

  1. Sigo impresionado de que este tratado se haya escrito en los 40s, que paso con los sucesores? no deberiamos tener en este momento un grupo de chalanes que hayan desarrollado la Alta escuela peruana?, o quizás los hay pero no plasman sus experiencias en forma escrita

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    1. Después de 2 años leo su atenta nota. Soy sobrino de Wenceslao Rosell y hago lo posible por difundir su conociendo y experiencia sobre el CPP. Cordiales saludos

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