domingo, 29 de agosto de 2010

Alfredo A. Pinillos Hoyle

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Revista Mundial
Trujillo, 1920
Las Grandes Figuras del Departamento

Sr. Alfredo A. Pinillos Hoyle




Don Alfredo Pinillos es un hombre representativo. Así lo establece la perfecta armonía de sus brillantes cualidades en rara unión con su hombría de bien, y si esto no fuera bastante, están allí a manera de viviente ejemplo, los hechos de su vida intensa y fecunda. Fruto de noble hogar, en el que el amor juntara el abolengo de dos razas de antagonismo histórico, parece que hubiera heredado de ambas en feliz consorcio, sus grandes virtudes representativas. Así junto a los nobles arranques y a las concepciones heroicas que hacen de cada español un emulo del Cid, exhibe la rectitud y la amplia visión que caracteriza a los hijos de Albión.

El corazón de este hombre excepcional, que se formara en el trabajo, entre las vicisitudes y los sobresaltos de una intensa vida comercial, a que lo llevara a la situación angustiosa de su familia a raíz de la depreciación del billete fiscal, situación que el supo remediar con su dedicación y su carácter, guarda delicados sentimientos que cada vez que la oportunidad se presenta sabe desbordar abnegadamente.

La primera etapa de su vida, dedicada a esta labor de reconstrucción de su patrimonio, modeló su personalidad en la sagrada escuela del amor filial y su sacrificio de entonces fue quizá el campo propicio donde fructificaron sus grandes virtudes. Formado, pues en la lucha, muchas veces vagaría su espíritu en demanda de justicia y su bordón de peregrino de un santo ideal que quebraría en la senda; pero la misión entregada a sus fuerzas y la conciencia de su responsabilidad se erguirían, ayudadas por las nobles rebeldías de su sangre, para enseñarle nuevamente el camino del deber. Y en el perduró.

Por sobre montañas de indiferencia, siguió su camino, seguro de su obra; su planta poderosa pisó el terreno encantado del éxito, pero no olvidó sus sinsabores y sus luchas y de allí su conmiseración para el dolor ajeno y de allí también su magnanimidad y su tolerancia.

Quien supo sufrir irguiendo la cabeza contra el infortunio y quiso y pudo triunfar, había de tener, seguramente, como inseparable atributo, un gran respeto por la ajena desgracia.

Tales empezares, coronados con el éxito rotundo, habían formado una personalidad cuyo radio de acción tenía que extenderse. Ya el deber ampliamente cumplido, tal hombre, medidas sus fuerzas, debía a la sociedad el tributo de su acción, y valientemente, a conciencia de esta nueva obligación, la afronta y lleva a todas partes el acierto de sus iniciativas. También en esta labor, y no podría ser de otra manera para quien tenía por norma el bien, le acompaña el éxito y pronto su situación pública se prestigia y se consolida.

Es desde el alto sitial de Alcalde de Trujillo, y muy joven aún, que empieza a dejarse sentir su acción. Llevado al cargo por una fuerte corriente popular, encauza su poderosa situación por la senda de los intereses de su ciudad y en poco tiempo lleva a la práctica grandes mejoras locales.

Emprende obras de saneamiento y pavimentación, comunicaciones; verifica una nueva numeración en la ciudad, propicia la construcción de baños públicos e inicia los trabajos para establecer el importante servicio de luz y fuerza eléctrica. Revisa el presupuesto municipal y logra mejores rentas. Desde entonces, fue tanto el prestigio de su labor comunal, su consejo y su ayuda son siempre demandados por los que tienen la gestión inmediata de la cosa pública, consejos que nunca escatima en aras de su gran amor por Trujillo.

Después ha ocupado sucesivamente diversos cargos públicos y en todos ellos ha puesto el sello inconfundible de su acción honrada y de su interés por el progreso local. Como Alcalde, Presidente Honorario de la Sociedad Empleados de Comercio, Socio y Sub-director de Beneficencia, y Presidente de la Cámara de Comercio, cargo que desempeña actualmente, ha dejado vivo ejemplo de su constancia, acierto y laboriosidad, preocupándose siempre del engrandecimiento local. Su situación comercial, debido a su propio esfuerzo, es expectable.

La Firma Pinillos, Goicochea & Cia., de la que es propietario y Gerente, ocupa muy alto lugar en el comercio de esta plaza y sus transacciones se extienden a todos los departamentos vecinos. Su inteligente dirección ha colocado a la negociación en estado floreciente, y como muestra de sus sentimientos y del alto concepto que le merece la ajena colaboración y en aras de un avanzado concepto social, ha establecido en su casa la participación de utilidades con sus empleados.

Alguna vez, recibió las solicitudes de diversas circunscripciones del departamento para que fuera a las cámaras a continuar la obra de bien en que estaba empeñado, pero hombre leal en sus decisiones, prefirió declinar ese honor ante la imposibilidad de atender a ese nuevo deber, ya que sus recargadas ocupaciones se lo impedirían. Pero atento siempre a los requerimientos del patriotismo puso de su parte todo interés en que los pueblos tuvieran representantes dignos de ese honor y luchó con ahínco y propició con su entusiasmo las aspiraciones de quienes juzgó capacitados. Y frente a la nueva situación actual, en que sus ocupaciones pueden descansar en la contracción de un hijo laborioso e inteligente, es de desear que su abnegación se muestre nuevamente y preste a la Patria el valioso contingente de su talento y de su carácter.

En el Perú la política tiene sus seducciones y suele deslumbrar a sus elegidos; pero este hombre que ha sabido vivir cincuenta años de vida intachable, sin doblegar jamás las energías de su espíritu, está preparado para esa lucha decisiva y de mas amplios horizontes. El carácter, la rectitud y el talento, unidos a su patriotismo, en rara conjunción, harán que sea fructífero al país su paso por la peligrosa senda sin que las zarzas del camino se enreden a sus pies.

Abandonemos al hombre público y al comerciante para penetrar en su vida social. Don Alfredo Pinillos, extensamente vinculado en el país, es en Trujillo una figura de primera magnitud. El crédito de su labor pública y su generosa conducta y sus dotes de correcto caballero, le han llevado a colaborar en todas las obras de carácter particular que se han iniciado en Trujillo.

Es presidente de la Junta de Progreso local, institución privada, dedicada al embellecimiento de la población, y cuyos fondos están constituidos por donativos particulares; presidente de la Junta encargada de la construcción del camino a Quiruvilca, importantísima obra que se lleva a cabo con gran entusiasmo, y cuya finalidad en orden al progreso departamental es evidente por el fácil intercambio que ella establecerá entre la costa y la sierra; y como miembro de la Comisión del Centenario de la Independencia, próximo a celebrarse, dirige la inversión de los fondos que ha donado don Victor Larco Herrera con ese objeto y que asciende a Lp. 10,000.

Preside también el primer centro social de Trujillo, el Club Central, cargo que desempeña hace muchos años y en el que siempre es reelegido. Nacido Don Alfredo Pinillos del matrimonio de Don Máximo Martínez de Pinillos y de Bracamonte y de Doña Josefina Hoyle Moreno, descendientes de nobles familias de ilustre abolengo español e inglés, respectivamente, tuvo en su sangre la simiente de sus grandes virtudes, y supo hacerles el homenaje de continuarlas haciendo honor al preclaro nombre que le legaron.

La tradición de su hogar, en el que penetramos respetuosamente, ha sido continuada. La distinguida matrona que le acompaña hoy en esta senda florida de su bienestar y su prestigio, la señora Elisa Goicochea y Pol, nacida también en ilustre cuna, y los frutos de su amor, entre los cuales ya apuntan algunos que constituyen una esperanza, son el mejor premio que ha podido alcanzar quien recorrió familiarmente el camino del honor y el deber, y buscó siempre en la vida, como norte de sus aspiraciones, honrar los prestigios de su abolengo y labrar el bien colectivo.

Ampliamente cumplida su obra que continúa aun con idéntico entusiasmo, su personalidad ocupa lugar preferente en la galería de las grandes figuras nacionales.

Aramburú y S.


Reseña biográfica del autor de la nota:

Hijo de una de las luminarias del periodismo peruano, Andrés Avelino Aramburú Sarrio, y de Agripina Salinas y Cossío (hija del entonces fallecido Alcalde de Lima Antonio Salinas y Castañeda). Andres Avelino Aramburú Salinas, casado con Emilia Menchaca Figari, fueron padres de Andrés, María, Rosa, Carlos, Javier y Ernesto Aramburú Menchaca.

Dirigió el semanario Actualidades desde 1907 hasta su cierre en 1909. Suspendida también la edición del diario La Opinión Nacional (1914) tras cuatro décadas de fructífera labor, reanudó su publicación como revista, pero no alcanzó muy larga vida debido a las dificultades ocasionadas por la Primera Guerra Mundial.

Fundó la revista Mundial, que dirigió entre 1920 y 1931, semanario ilustrado que fue una de las publicaciones que marcaron el nacimiento del periodismo moderno en el Perú, tanto por su diseño gráfico como por su contenido. Tuvo gran acogida y se convirtió en la más importante publicación periodística peruana de la década de 1920. Andrés A. Aramburú Salinas fue un fino cronista que supo combinar la galantería y la sátira, y que jamás lesionó la dignidad ajena. Cualidad ésta muy rara entre los periodistas.

Podemos considerarle también como uno de los primeros periodistas profesionales del Perú, pues su caso no fue el de un intelectual que se acercó al periodismo con una finalidad política o cultural, sino la de un periodista en el pleno sentido de la palabra que realizó a plenitud su vocación profesional.



Publicado por: Guillermo E. Pinillos Ll.

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